Álvarez Romero expone óleos y acuarelas en el ciber de Mao

Hasta finales de julio

Juan Manuel Álvarez Romero, en su exposición, titulada «El hombre grúa».
Juan Manuel Álvarez Romero, en su exposición, titulada «El hombre grúa».

El hombre grúa es como el pintor Juan Manuel Álvarez Romero da título a la exposición de pintura que hasta finales de verano podemos visitar en El ciber de Mao de Fene, un total de diez obras entre óleos y acuarelas conforman una muestra que no nos deja indiferentes, es más, nos invita a buscar e investigar, a través de las pistas que sus sugerentes títulos nos ofrecen, en torno a la historia de las civilizaciones y la huella que de éstas se aprecia en el ser humano, entre otras cosas. Fenicios, aztecas, tartessos, egipcios? mercados, faros, puertos? escribas, guerreros? hacen que proyectemos nuestra imaginación hacia el pasado, hacia otros mundos que también son nuestros precisamente por lo que somos y por lo que no somos. La obra de Juan Manuel demuestra tanto su vasta cultura en torno a la condición humana, como su perspicacia y lucidez en el conocimiento del mundo y en la capacidad de compartirlo con el espectador.

Hay algo hipnótico al contemplar estos cuadros, es un enganche que nos obliga a profundizar en el cuadro con la mirada, del mismo modo que un arqueólogo profundiza en la tierra con el fin de dar respuesta a tantas preguntas. Y esta búsqueda tiene sus frutos, así en medio del aparente caos vamos dando con personajes que estaban aparentemente mimetizados con el entorno, del mismo modo que una pieza de barro cocido lo está con la tierra que la abraza. Nuestro trabajo es buscarla y extraerla con cuidado, para, a continuación, empezar con otra. Esto es lo que sucede con esta pintura, hay una carga tan grande de información que nos desborda, nos arrastra a mirar y buscar, a alegrarnos al encontrar. La complejidad de la que la humanidad está hecha, el hecho de encontrarnos con factores atávicos que nos remueven el consciente y el inconsciente, la facilidad con que estas sensaciones hacen que entendamos intuitivamente esta diversidad como parte de nuestra propia esencia,?todo esto, lo encontramos en la pintura de Álvarez Romero.

El escriba de Argantonio es el título de uno de los óleos que componen la muestra, solamente pronunciar mentalmente estas palabras ya nos elevan hacia mundos lejanos y brillantes, complejos y vividos de formas desconocidas e inquietantes que nos invitan a buscar el modo de imbuirnos en ellos para conocerlos e intentar de algún modo reconocernos en algo. El escriba de un rey, del último rey de la civilización Tartéssica, ni más ni menos, todo un personaje creado y recreado por el pintor (en este momento lo reconocemos también en su faceta de escritor), un misterio al que nos invita a asomarnos y que aceptamos gustosamente.

El Faro, en el que reconocemos nuestra Torre de Hércules y en el que descubrimos caballos, naves, lanzas, ventanas a otros mundos? batalla sobre batalla, gloria, riqueza? realmente seguimos siendo los mismos, una humanidad caótica que no aprende ni de sus errores ni de sus aciertos, que sigue haciendo las mismas cosas desde una individualidad absurda aunque omnipresente, sin percatarse de esa globalidad que somos, habitantes de un mundo único y complejo en donde precisamente las diferencias son las generadoras de esa unicidad.

Contacto en juanaprietoluna@gmail.com y juanaprietoluna.blogspot.com.es

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