Las autoridades judiciales italianas continúan la investigación de la muerte del buzo ferrolano

El Consulado de España en Roma ya ha expedido el certificado para proceder al traslado del cadáver


Roma

El submarinista ferrolano Israel Moreno Franco murió aplastado, y después desangrado por el profundo corte que le produjo una lámina de metal mientras trabajaba el pasado 1 de febrero en las tareas de preparación para remolcar el crucero Costa Concordia, según han informado fuentes de la investigación.

A Moreno Franco, de 41 años, le fue practicada ayer la autopsia, que determinó que en el momento del suceso el buzo estaba bajo una barra de una tonelada, que controla los brazos de sujeción de los botes salvavidas, y la serraba para facilitar el reflote del crucero en la isla de Giglio.

Sin embargo, -agregaron- y por motivos que por ahora se desconocen, la barra lo arrastró y le produjo una herida mortal en el bajo abdomen.

Los socorristas lo llevaron a la superficie aún consciente pero poco después Moreno Franco, natural de Ferrol, murió desangrado en el puerto de la isla de Giglio y su cadáver fue trasladado al hospital más cercano, el de la localidad de Orbetello, en la región central italiana de Toscana.

El juez de la ciudad de Grosetto Salvatore Ferraro instruye el asunto y visionará hoy el vídeo con las imágenes del rescate y muerte del submarinista.

Por otro lado, el Consulado de España en Roma ya ha expedido el certificado para proceder al traslado del cadáver de Israel Moreno Franco a España, han informado fuentes diplomáticas.

La legación española está en contacto con los familiares de la víctima para el seguimiento de los trámites que, al depender de las autoridades italianas, no se puede fijar una fecha precisa para el traslado de los restos del submarinista.

Moreno Franco trabajaba para la empresa Underwater Contractors Spain (UCS) con sede en Cádiz, contratada por el consorcio Titan Micoperi, que se ocupa de las tareas para reflotar y remolcar el crucero que quedó encallado frente a la isla de Giglio (centro de Italia) el 13 de enero del 2012, en un naufragio en el que perdieron la vida 32 personas.

El profesional ferrolano trabajaba en la limpieza de todo el material submarino para que se puedan colocar en el lado del crucero los bloques que servirán como flotadores para que el barco pueda ser remolcado a un puerto para su desguace el próximo junio.

Las autoridades judiciales han ordenado precintar la zona donde se produjo el accidente y han comunicado que permanecerá cerrada «ya que es necesario aclarar» las causas.

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