Vecinos de Espasante inspiran un cómic ambientado en el pueblo

La aventura gráfica que narra José Manuel Mata discurre en los años 40


espasante / la voz

«Vengo cargado de tabaco, desde la quilla hasta el puente, pobresito del que intente mi velero detener, ay mi velero...», canta Pataquiña, para enfado de Pizzano: «¿Callarás de una vez? Conseguirás irritar a la mar de veras». «No temas Pizzano, en cuanto doblemos María Fera estaremos al abrigo, y de ahí suavemente hasta Bidueiros, donde nos desharemos de la carga», replica. «Te olvidas de que tenemos que cruzar por delante del pueblo. No pasaremos desapercibidos, con semejante temporal nadie está faenando en la mar», teme Pizzano. «Con este tiempo tampoco el sargento Negreira andará al acecho, seguro que está en el bar echando la partida», cree Pataquiña.

Mientras, en el cuartel, un guardia se dirige a su superior: «¡Qué, mi sargento! ¿Hoy no hay partida?». «Hoy me quedo en casa como Dios manda. A ver si se me pasa este trancazo... Pero... ¡vaya, vaya!», exclama, nada más avistar, con los prismáticos, una embarcación. «¡Mira a quién tenemos ahí! A Pizzano y Pataquiña de paseo. Y se dirigen a Bidueiros. Esta vez les cogeré con las manos en la masa». Son las primeras viñetas del cómic O Porto, del donostiarra José Manuel Mata, que acaba de publicar Edicións de Ponent, de Paco Camarasa. Narra la aventura de dos contrabandistas -inspirados en los vecinos Pizzano y Pataquiña, «que andaban juntos en un barco de bajura»-, ambientada en el Espasante de los años 40, «en la época del estraperlo». Como señala el autor, la historia «discurre por las calles de Espasante», perfectamente reconocibles, igual que la playa, la ría y hasta las piedras de la costa [algunas se citan en una especie de prólogo gráfico de la obra]. Don Raimundo, el abogado, y su perro, Chachi; la empresa Pestinor, que pretende instalar una fábrica de pasta de papel en el pueblo y enardece al vecindario; el cerdo Antón, su amigo O Pedreiro, y su cuidadora, todo un carácter; Modesto, al frente del bar; el joven Burato... Y otra serie de personajes componen un emocionante relato, al que no le faltan humor, intriga y retranca. «Mi hija tiene 13 años y me preguntaba cómo era Espasante antes.. Al ver el cómic le dije ?así era?», cuenta Patricia Méndez, al frente de la Galería In, donde se puede comprar esta historieta. En el cómic de Mata tampoco faltan las referencias personales, como el nombre del bote de la portada, Peru, su nieto. Iván, su hijo, ilustrador, le ayudó en el tratamiento del color. Su ilusión ahora es lograr que O Porto se publique en gallego. ¿Habrá conseguido al fin el sargento Negreira pillar in fraganti a Pizzano y Pataquiña?

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