FERROL / la voz

El Racing hizo vibrar a Ferrol con una jornada festiva en la que logró el retorno a la Segunda B. Al menos hubo un día alegre para los miles de ferrolanos que arroparon al equipo en las gradas de A Malata y para otros muchos que después se sumaron a la fiesta en distintas calles y plazas de la ciudad. A la tercera fue la vencida y por fin el Racing recupera una categoría más acorde a su historia y a la ciudad a la que representa. Una vez más Ferrol y pese a la dureza de la crisis y a las continuas bofetadas al sector naval, ha sabido unirse para defender al Racing, una de sus señas de identidad.

El equipo supo ilusionar a la ciudad con su juego y sus récords. Ha sido el líder de su grupo de Tercera desde la primera a la última jornada de liga y acabó con 20 puntos de ventaja sobre el segundo clasificado, el filial céltico. Sus 97 puntos en la liga son una cifra tan solo al alcance del todopoderoso Barcelona o del Madrid de los récord de José Mouriño.

Después de una campaña regular que solo cabe calificarla de excelente restaba por poner la guinda al pastel con el ascenso de categoría. Se consiguió al eliminar al Laudio, el campeón del grupo vasco.

La tarea fue dura, nada fácil, ya que los equipos vascos son aguerridos, peleones y nunca regalan nada. El 1-1 de la ida sembró alguna duda en una afición acostumbrada a que su equipo se paseará en la competición autonómica, con goleada tras goleada. Sin embargo, el equipo no falló en casa, empujado por su gran afición consiguió doblegar a su rival y lograr una victoria que directamente les llevaría a la deseada y añorada categoría superior.

Aira, consciente de que el 1-1 de la ida, era una ventaja pírrica, presentó un equipo ofensivo con los dos delanteros del equipo, Manu Barreiro y Jorge Rodríguez. Fue una muestra clara de que salió a por todas, sin especular, como un equipo valiente y dispuesto a ir a por todas y si hay que morir que sea con las botas puestas.

Al Racing le costó arrancar, por los nervios y porque el rival hizo una buena presión para evitar que sacara el balón jugado desde atrás y forzar los desplazamientos en largo, en los que los centrales vascos tenían todas las de ganar. Los ferrolanos optaron por ir madurando las jugadas y a los diez minutos tuvieron la primera muy clara, tras un pase de Pablo Rey a Jorge Rodríguez, el cántabro le pegó bien aunque el portero vasco desvió el balón con su mano. No estuvo tan acertado dos minutos más tarde a un disparo de Marcos Álvarez que acabó en la red y subía el 1-0 al marcador. Marcos anotó el tanto aunque toda la jugada hasta el pase al hueco fue de Pablo Rey.

Robos y contras

A raíz del 1-0 el Laudio tuvo que arriesgar algo más y eso permitió al Racing hacer un fútbol que le va de maravilla el robo y contraataque. Hubo llegadas para hacer el segundo antes del descanso aunque faltó definición en los últimos metros.

El Laudio lo intentó en algún disparo desde fuera del área y también en los balones largos en saques del portero, aunque con poco acierto. Su mejor acción de ataque fue un disparo desde fuera de área de Tyson que desvía a córner Camacho.

Los segundos cuarenta y cinco minutos fueron de infarto, no aptos para cardíacos, ya que el Racing no acababa de decidir el partido mientras que el Laudio se iba creciendo y daba muestras que que podía ir a por el tanto del empate. De hecho, a los 55 minutos, Ramón Castelo dio entrada a Galder, un delantero centro en lugar de Kepa.

El Racing sufrió mucho más que en la primera parte y ya no tuvo tanto el balón. Además, el Laudio fue un equipo muy agresivo que jugó al límite del reglamento en muchas de sus acciones ante la permisividad del árbitro. Para colmo de males ni tan siquiera devolvió el balón cuando el Racing lo echó fuera para pedir que atendieran a un rival. Galder pudo hacer el empate a los 65 aunque su remate de cabeza lo desvió Camacho.

Aira vio que habían perdido el medio campo y dio entrada a Iago Iglesias en lugar de Jorge Rodríguez.

El Laudio metió arriba todo lo que tenía y el Racing buscó una contra. La tuvo en una buena acción de Héber aunque el disparo de Iago lo sacó la defensa.

El árbitro decidió añadir cinco minutos para sufrimiento de los aficionados racinguistas, ya que el Laudio estaba muy cerca del empate y del gol que hubiera dado el pase a una prórroga.

El Racing supo sufrir y aguantó ese 1-0 final que le dio el pase a la Segunda B, categoría perdida hace cuatro.

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El Racing pone la guinda al pastel con el ascenso a Segunda B