Trescientos gaiteiros clausuran el XXVIII Festival de Ortigueira

La cita folk mengua en número de visitantes, que la organización cifra en unos 50.000


Ortigueira

Ortigueira cierra la vigésimo octava edición del Festival do Mundo Celta. Con menor asistencia que en años anteriores -unas 50.000 personas pasaron en los últimos cuatro días por la villa ortegana, según la organización- el certamen folk se desarrolló sin incidentes, en la que supuso la primera cita con la prohibición expresa de carpas «dance» y aparatos eléctricos en la acampada de Morouzos, más tranquila, con menos hogueras y «raves», que dejó sabores dispares entre los asistentes. Una normativa municipal puso coto «a las actividades que proliferaron en los últimos años» en el pinar, con un gasto adicional en seguridad, a cargo de un presupuesto inferior a 400.000 euros, cuantía similar a la del 2002.

Como es costumbre, el desfile de bandas puso el broche a 96 horas de música que arrancó con dos jornadas de mal tiempo. Más de 300 músicos, de ocho formaciones, marcharon a soplo de fol y redoble de tambor por las calles de Ortigueira. Ese casco urbano, de unos 1.800 vecinos, vio cómo en los últimos días crecía exponencialmente la población y, a la par, los servicios de seguridad. Unos 160 efectivos -80 de ellos de Protección Civil de la provincia de Málaga- velaron por la seguridad de los folkies durante el certamen, declarado de Interés Turístico Internacional en el 2005. Policía Local y Autonómica, Seprona, Guardia Civil y voluntarios completaron el servicio.

Cuatro días de música

Bandas de León, Asturias, Galicia, Escocia y Bretaña sellaron la edición con el mencionado pasacalles. La salida, justo al mediodía, se celebró, también como en los orígenes, en la plaza de Isabel II, frente al consistorio.

Por el escenario principal instalado en la Alameda pasaron desde el jueves 14 formaciones folk. Entre las más aguardadas, los escoceses Blazin'fiddles y Jaime Smith's Mabon, de Gales. Ambos aportaron color internacional a la noche del viernes, mientras que la sesión sabatina, la última de conciertos nocturnos, tuvo como cabeza de cartel a los irlandeses Electric Céilí y, por segundo año consecutivo, a los The Rua Macmillan Band, capitaneados por el virtuoso violinista escocés que da nombre a la formación. Queda también en la retina del Festival la actuación de los japoneses Harmonica Creams, único ganador extranjero hasta la fecha del concurso de grupos noveles, el Proyecto Runas, que los convierte en el primer grupo confirmado para la edición del año que viene.

Operación salida

El peregrinaje de regreso, bártulos al hombro, vacía la zona de acampada. La organización ha anunciado que abrirá el tráfico rodado por la tarde para que los campistas puedan acceder con sus vehículos a Morouzos. Las compañías de transporte Feve y Arriva podrán a disposición de los usuarios servicios especiales desde Ortigueira hasta última hora de la tarde.

Quedan por delante varias jornadas en las que los servicios de limpieza peinarán el espacio dunar hasta «borrar» las huellas de la acampada. Precisamente para ello -y en funciones de auxiliar de vigilancia- el Concello, abrió una bolsa de trabajo que ha dado empleo a una veintena de vecinos de la zona con motivo del Festival.

Ortigueira pone así fin a su cita internacional que se mantiene, pese a la cifra menguante de visitantes, como una de las principales citas veraniegas.

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