Después de gestionar durante diez años junto a su madre una cafetería, Beatriz García decidió que definitivamente la hostelería no era lo suyo y se atrevió a transformar en un negocio su gusto por los zapatos y los complementos. Tras contactar con una empresa distribuidora, la llamaron los representantes de la firma Dick & Paul. «Fui a ver su tienda y me encantó porque era lo que yo tenía en mente», explica. A mediados de octubre puso en marcha una franquicia de esta marca, en un bajo de la calle de la Iglesia. Asegura que, pese a la crisis, se siente muy satisfecha con los resultados que le está dando su negocio. «Desde que abrí yo pensé que estos primeros tiempos iban a ser para que la gente nos conociera, pero lo que no contaba yo fue con las ventas que al final hemos tenido», asegura. Beatriz, naronesa, recomienda a los emprendedores no dejarse amilanar por la mala coyuntura actual. «Hay que atreverse e intentar montar algo diferente», afirma. Tiene claro, eso sí, que «este año y el que viene no son para ganar dinero, pero mientras te de para gastos hay que animarse», afirma.