Un colegio desbordado de paciencia

FERROL

La tercera inundación en el Couceiro Freijomil indigna a la comunidad escolar y los padres estudian medidas de presión para que se subsanen las deficiencias

22 oct 2009 . Actualizado a las 12:47 h.

La lluvia volvió a caer sobre Pontedeume. Pero ayer hubo suerte y las precipitaciones no coincidieron con la pleamar, lo que evitó una nueva inundación como la que el martes anegó de aguas fecales el colegio Couceiro Freijomil. Una desinfección de emergencia ordenada por el Concello permitió a un centenar de niños regresar ayer a las aulas donde no pudieron entrar el día anterior.

Pero de momento la comunidad escolar vive a expensas de lo que decida el azar mientras no llega una solución técnica que se considera compleja y se prevé todavía lejana. Al mismo tiempo que se encharcaban pasillos y aulas se desbordaba la paciencia de padres, profesores, dirección y vecinos. Sobre todo, por la reincidencia de un problema que se detectó hace un año y que todavía no se ha solventado.

El origen está en el exceso de agua que debe canalizar un único emisario al que van a parar aguas pluviales, fecales y las fluviales del cauce de un pequeño río que bajaba por donde hoy se encuentra el colegio. Cuando se colapsa -en cuanto llueve un poco y coincide con la marea alta- el agua busca salida y lo hace por los tubos, de mayor sección y capacidad del recinto escolar. La situación la empeora un más que dudoso emplazamiento del colegio, al pie del muelle y por debajo del nivel del agua del mar.