«Hoy no se escucha a los hijos, y ahí es donde empiezan los problemas»

Preside un club de élite, pero dice que más allá del deporte de alta competición lo que verdaderamente le preocupa es la importancia de los valores: la educación


Pilar Rodríguez (Meirás, Valdoviño, 1946) lleva ahora 25 años vinculada al mundo del deporte femenino. Durante este tiempo, ha liderado de manera ininterrumpida uno de los clubes más importantes del fútbol sala feminino español. El antaño conocido precisamente como Meirás, y hoy llamado Valdetires tras ajustar la denominación oficial a lo que ya figuraba en sus estatutos. Un conjunto que acaba de volver a alcanzar la División de Honor. Sin embargo, como ella misma confiesa, no ha jugado jamás. «Y de joven -dice- odiaba el fútbol con todas mis fuerzas».

-¿Cómo fue, entonces, lo de acabar presidiendo un equipo de fútbol sala feminino en división de honor?

-Cuando yo me casé tenía 22 años y mi marido siempre quería que lo acompañase a ver los partidos de fútbol, pero yo entonces era totalmente anti-fútbol. Después murió mi marido, siendo mis dos hijas muy pequeñas, y cuando ellas fueron creciendo heredaron la afición que tenía su padre. Empezaron a jugar a fútbol sala, yo las llevaba tanto a jugar como a ver partidos, y poco a poco me fui implicando más en todo aquello. Al principio las dejaba entrenando y después iba a recogerlas, pero otras veces esperaba allí, me fui acercando a todo aquel mundo, cada vez me impliqué más... y acabé presidiendo el club. Ahora mis hijas están retiradas del fútbol sala de competición, aunque siguen haciendo deporte, y en cambio yo continúo, aunque espero que sea por poco tiempo.

-¿Quiere dejar el cargo, entonces...?

-Hombre, ya son 25 años en la presidencia, y creo que esto ya tiene que ir cogiéndolo una persona más joven. Creo que hemos hecho una labor importante, no solamente en lo deportivo, sino también en lo social. Hay familias que aún nos llaman alguna vez y que no dejan de agradecernos que a través del deporte ayudésemos a reconducir la vida de algunas rapazas que no se orientaban entonces al camino correcto, y no creo que sea necesario entrar en más detalles para que todo el mundo nos entienda.

-¿Cuál es el papel que debería representar el deporte en el ámbito educativo?

-A veces no pensamos lo importante que es el deporte para la formación integral de la juventud. Todos los clubes están llevando a cabo un trabajo importantísimo en ese campo, y sin embargo casi nadie se lo agradece. Llegar a la alta competición es importante, te enseña mucho y da satisfacciones, aunque también disgustos, pero lo que de verdad importa del deporte es que te enseña a compartir, a ser solidario, a hacer cosas en equipo. El deporte ha alejado a muchísimos jóvenes de la droga. Quien ha hecho deporte de joven, es distinto al llegar a la edad adulta. Menos egoísta. Aprendes a relacionarte de manera constructiva, a ser tolerante... Las Administraciones públicas deberían tener más en cuenta la labor que llevan a cabo los clubs de todos los deportes, y especialmente los de base, que son los que están más cerca de la realidad social.

-Usted trabajó durante años en el colegio Sotomayor, un centro de menores tutelado por la Xunta. ¿Cree que eso la hizo más sensible aún a los problemas de los jóvenes...?

-Mucho más. Hasta que empecé a trabajar allí nunca había imaginado lo mal que lo puede pasar un niño o un adolescente de una familia desestructurada, cuánta ayuda necesitan. El calor humano es fundamental. Los chicos conflictivos a menudo llegan a esa situación porque las circunstancias los han sobrepasado. Hay que ayudarles a salir adelante, a ver la realidad.

-¿Existe algún secreto para ser un buen padre?

-Lo más importante es hablar mucho con los niños. Ese es el secreto. Hay que escucharlos, no darles la espalda. A veces, con que tú les prestes atención ya se sienten protegidos. No hay ningún título que te acredite como buen padre, pero si bien se piensa tampoco es tan difícil serlo. Lo malo es que ahora estamos metidos en una sociedad demasiado egoísta. No se piensa en los niños suficientemente. Hoy no se escucha a los hijos, y ahí es donde empiezan los problemas.

-¿Y en clubs de elite como el que preside siguen teniéndose en cuenta esos aspectos, la importancia de contribuir a la educación de los jóvenes?

-¡Sí, hombre...! Los entrenadores también hacen un poco de padres, a veces. No olvides que los deportistas de élite, por su edad, a veces son casi niños, aunque no lo parezcan. ¡Y algunos -ríe Pilar- se comportan como si lo fuesen...!

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