«Start-ups» y pymes apuestan por los espacios compartidos

FAI GALICIA VERDE

El formato ayuda al ahorro de gastos en los negocios en su vuelta a la oficina después del teletrabajo

05 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La caída de la facturación y del beneficio de muchas pymes, así como la incertidumbre económica, abren un serio debate para saber si es necesario tener una oficina física y cuál es el modelo de espacio que mejor se adapta a las necesidades actuales, que obligan a ahorrar costes, incluidos los de energía. En el caso de las pymes, la implantación del teletrabajo ha supuesto un reto, principalmente porque existen muchas dificultades para afrontar un proceso de transformación digital, ya que lo entienden como una modernización de la organización y, en muchas ocasiones, tampoco cuentan con las herramientas necesarias.

Después de meses de teletrabajo, las sedes corporativas y las oficinas se convirtieron para una gran parte de las pymes en un gasto exponencial más que en una inversión. Este tipo de compañías suelen contar con menor músculo financiero para financiar estructuras y circunstancias excepcionales, sobre todo si son de gran impacto como la pandemia.

Por todo esto, start-ups y pymes empezaron a plantearse nuevos modelos de trabajo, con espacios más flexibles. También con el objetivo de ofrecer a sus equipos un espacio de trabajo atractivo para la vuelta a la oficina en los que se fomenten iniciativas que impulsen el networking, el aprendizaje y la creatividad.

Son varios los motivos por los que las start-ups y pymes se interesaron por este formato de oficina compartida. En la situación actual, en la que reina la incertidumbre, son muchas las compañías que no quieren arriesgarse a realizar la inversión de comprar o alquilar una oficina y asumir los gastos y compromisos que conlleva. El teletrabajo extendido en el tiempo y la fatiga pandémica hacen que muchos profesionales hayan sufrido estos meses una pérdida de motivación o bajos niveles de creatividad. Con la vuelta a la oficina es importante reactivar la interacción entre profesionales, el networking y el buen ambiente para motivar a los equipos y recuperar el engagement.

Unas empresas registraron pérdidas, otras hicieron ajustes de personal y otras pequeñas y medianas directamente cerraron sus puertas por la poca rentabilidad de sus negocios. Ante estas situaciones, la opción de un espacio de trabajo compartido permite que se disminuya la preocupación por adoptar una decisión y por el gasto que conlleva. Entre los beneficios de estos espacios de trabajo compartido está la posibilidad de conectar con otros trabajadores o empresas. Incluso, poder crear sinergias, además de tener acceso a eventos que fomenten el aprendizaje y la innovación.