La segunda vida del plástico flexible: hilo ecológico para fabricar mochilas

El material también es susceptible de convertirse en espumas para automoción o en relleno para colchones


¿Qué tienen en común los envoltorios de los caramelos con el filme que recubre las bandejas de los alimentos en el supermercado o las bolsas de plástico de uso común? Que todos estos productos, al igual que muchos otros, están fabricados con polietileno. Pero desde ahora tienen otra semejanza: a partir de este material flexible se puede elaborar hilo plástico apto para desarrollar tejidos para la fabricación de prendas o complementos. La prueba es una mochila, entre otros accesorios, que ha sido confeccionada por un equipo de investigadores de The Circular Lab, el primer centro de innovación abierta sobre economía circular creado en Europa e impulsado por Ecoembes. Y es solo en principio.

Con el Pet (polietileno tereftalato-poliéster), que se utiliza en buena parte para fabricar botellas, ya se había conseguido elaborar fibras e hilo, pero esta es la primera vez que se hace algo similar con plásticos flexibles. «Con hilo de polietileno reciclado del posconsumo nunca se había hecho nada semejante. Lo hemos hecho por primera vez y con eso se pueden hacer tejidos», explica Jorge García, coordinador del proyecto, quien destaca que también hay empresas interesadas en este y otros usos derivados del reciclaje de este tipo de plásticos. «Se pueden hacer muchísimas cosas», advierte.

Economía circular más real

Tanto con esta como con otras iniciativas que se llevan a cabo en el laboratorio lo que se pretende es «lograr una economía circular que sea real, para lo que intentamos ofrecer de forma efectiva una segunda vida para todo tipo de plásticos que se ponen en el mercado, además del Pet, que ya tiene mucha solidez para su reutilización. Pero hay otros materiales, como el plástico flexible, en los que es necesario trabajar más para crear productos de más valor añadido a partir de su reciclaje».

Su uso como hilo para distintos tejidos es solo un ejemplo. Desde el laboratorio también se han desarrollado espumas para automoción, ya que tiene muy buenas propiedades como aislante acústico, relleno para colchones o calzado y tuberías.

«Hemos demostrado —apunta Jorge García— que es posible hacerlo y que es viable económicamente. Ahora estamos en un proceso de escalado industrial para hacerlo de forma más competitiva. El uso de plástico reciclable es muy interesante y muchas empresas ya han mostrado interés en nuestro proyecto», advierte el experto.

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