Galicia pasa de la teoría a la acción con la Estratexia de Economía Circular

Feijoo aboga por una transición ecológica «que non leve por diante a ninguén»


santiago / la voz

Está todo escrito, solo hay que ponerse en acción. Galicia cierra el 2019 con toda su normativa relacionada con el medio ambiente aprobada y con sus leyes en vigor y, además, corona sus objetivos con la luz verde a la Estratexia galega de Economía Circular, la herramienta con la que la Xunta quiere impulsar un cambio de modelo económico y productivo lineal por otro más eficiente y racional, basado en la recuperación de materiales.

Tras su tramitación ejecutiva y la presentación en foros especializados, como una jornada en Santander y en la cumbre COP25 celebrada en Madrid, la Consellería de Medio Ambiente ha explicado en Santiago los ejes de esta iniciativa a los principales agentes de la sociedad gallega, que en los últimos meses también han contribuido decisivamente a su diseño. Su impacto va más allá de los ciclos políticos y piensa en la Galicia de la próxima década, en la que el cambio de modelo supondrá nuevas oportunidades de negocio y fomentará que las empresas sean más competitivas a nivel internacional. La estrategia 2020-2030 tendrá una dotación económica de 865 millones de euros, y se calcula que generará un retorno de más de 6.000 millones, lo que supone un equivalente anual del 1,12 % del PIB gallego.

Bajo la premisa de «cambiar nós, e non o clima», el presidente Feijoo clausuró la jornada de presentación de la estrategia aportando algunas valoraciones que exceden al documento pero que siguen su filosofía: «Titulares rápidos xa hai dabondo, o que faltan son accións concretas previamente deseñadas. Temos que falar facendo, e por iso temos unha folla de ruta para facer unha Galicia máis verde», afirmó el titular de la Xunta tras mostrarse crítico con los resultados de la cumbre celebrada en Madrid.

Sin caer en «catastrofismos», Feijoo percibe signos de esperanza en una generación de ciudadanos «responsables, sobre todo os máis novos», y expresó su convencimiento de que la Administración gallega también debe exhibir ese compromiso «dentro das nosas competencias».

Al hilo de la COP25, el presidente gallego puso en valor que los políticos, o al menos los que asistieron a la cumbre, pudieran contrastar durante unos días los problemas medioambientales con los científicos, «unha comunidade que precisamos» para asentar la planificación y avanzar en la apuesta por la innovación en asuntos concretos como es la búsqueda de soluciones en el diseño de productos más respetuosos con el entorno.

En clave más política, Feijoo trató de dar con la clave del éxito: «Que isto non se impoña, que todo se faga por convencemento. O cambio ten que ser gradual e non se pode levar por diante a ninguén, porque unha transición imposta está abocada ao fracaso. É posible incitar á esperanza de todos sen provocar incertezas nin fomentar a parálise», recetó.

Alcanzar los objetivos dependerá también de una correcta difusión de una estrategia sencilla y comprensible que cuenta con sesenta medidas concretas y ocho acciones basadas en el eje multierre: repensar, rediseñar, refabricar, reparar, redistribuir, reducir, reutilizar, reciclar y recuperar, superando el modelo producir-usar-tirar.

 

Medidas concretas

La contratación pública tendrá un filtro verde

La Xunta pondrá deberes verdes a los ciudadanos, a las empresas y a las instituciones para garantizar el éxito de la estrategia de economía circular, pero también asumirá compromisos a partir del 2020 para contribuir a esta nueva filosofía. Entre las medidas más notables está el compromiso de activar una modalidad de contratación pública que va a priorizar las ofertas que incorporen criterios ecológicos, lo que se traducirá en una mayor puntuación para aquellas firmas que quieran ejecutar obras públicas con materiales reutilizados. «O obxectivo é que cambie a Administración e tamén a sociedade», explicó el presidente Feijoo en la jornada celebrada en el Gaiás, en Santiago.

También se avanzó que en el ámbito empresarial se implementarán medidas para financiar la investigación sobre proyectos para la reutilización de aguas residuales; la promoción de ecoparques industriales que sean más eficientes e innovadores; el incentivo del ecodiseño, para que llegue a todos los sectores, en especial a los que usan envases; se pondrá un foco especial en el sector alimentario para que se una al proyecto con la reducción de los plásticos de un solo uso; y se impulsará la formación especializada para la reparación de productos, entre otras líneas de trabajo. Como iniciativas internas, la Xunta apostará por los áridos reutilizados en la construcción de infraestructuras, así como la utilización de material de oficina reciclado, la instalación de fuentes de agua potable para el consumo, la separación de residuos y el empleo de energías limpias.

Los concellos, implicados

A nivel institucional, la Administración autonómica buscará la implicación de los ayuntamientos por su cercanía con los ciudadanos. A principios del próximo año se activará una nueva línea de subvenciones para que las entidades locales pongan a disposición de sus vecinos espacios de autorreparación e intercambio de objetos.

En lo que se refiere a los residuos domésticos, en el 2020 se iniciarán los trámites para la construcción de tres nuevas plantas públicas para el tratamiento de biorresiduos, con una inversión que alcanzará los 25 millones de euros, al margen de una ayuda de 2,6 millones para mejoras en la gestión de desechos.

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