El sector forestal se pasa a la economía circular

Empresa, universidad y administración se alían para el desarrollo de productos ecoinnovadores


redacción / la voz

Es una materia prima que requiere de un menor consumo energético para la fabricación de sus productos, se obtiene de bosques gestionados de forma sostenible bajo sellos de certificación, contribuye a la reducción de emisiones de dióxido de carbono, mejora la productividad de los suelos, es de fácil transformación y reutilización y, antes de acabar como desperdicio en un basurero, incluso se puede aprovechar como combustible para minimizar los residuos. Es el círculo de la madera, al que Galicia quiere entrar de lleno para contribuir al desarrollo sostenible y, de paso, aprovechar las oportunidades que la economía circular está abriendo en Europa para aportar valor añadido y sacar el mayor rendimiento a su potente industria forestal.

El camino ya se ha iniciado, pero para ofrecerle un mayor impulso acaba de constituirse una alianza estratégica en la que participan la empresa maderera Finsa y la Universidade de Santiago (USC) a través de la Plataforma de Enxeñaría da Madeira Estrutura (Pemade) bajo el auspicio de la Axencia Galega de Innovación (Gain) y con la colaboración de la Axencia Galega da Industria Forestal. Son los socios que han puesto en marcha la Unidade Mixta Economía Circular da madeira cara unha construción baixo-enerxética (Eixo).

El objetivo de la iniciativa, que cuenta con una financiación público-privada de 2,15 millones de euros y la cofinanciación de los fondos Feder Galicia, pasa por desarrollar ocho líneas de investigación en el período 2018-2021 enfocadas a desarrollar modelos de economía circular relacionadas con el sector forestal, mejorando los procesos de transformación de la madera y desarrollando novedosos productos ecoinnovadores y de altas prestaciones, así como sistemas constructivos de baja huella de carbono para su aplicación en una construcción eficiente desde el punto de vista energético.

«A filosofía é sumarnos a estratexia europea de bioeconomía baseada en utilizar recursos sostibles en vez de fósiles e, dende logo, a madeira é un recurso completamente sostible e ecolóxico», destaca Ignacio Lema, presidente de la Axencia Galega de Industria Forestal (Gain).

Otro de los socios, Ignacio Carballo, director general de Finsa destaca especialmente que en el reto que se ha asumido participen como socios la Universidad, la empresa y la administración. «En Galicia -dice- hai 200 serradoiros que producen tres millóns de metros cúbicos de madeira. Somos unha potencia en madeira serrada, pero temos un problema: aportamos moi pouco valor engadido. E iso é o que pretendemos co desenrolo de tecnoloxías que nolo permitan».

La gran apuesta pasa por entrar de lleno en el mercado de la construcción con madera estructural, una revolución en la edificación que está creciendo en Europa, especialmente en países como Austria y Alemania, y a la que Galicia quiere sumarse.

Demanda de energía

«Ao que aspiramos é que en vez de utilizarse aceiro, cemento ou aluminio, que son materiais que requiren unha gran demanda de enerxía e que apenas se reciclan se empregue a madeira como soporte estrutural e que poida substituír tamén aos ladrillos. Isto vai ser unha gran revolución», advierte Carballo.

El desafío inicial pasa por desarrollar un proceso industrial de construcción estructural con madera, algo de lo que se está encargando la Universidade de Santiago a través de Pemade. «Non empezamos de cero, polo que no 2020 pensamos ter este produto industrializado no mercado, para que Galicia se poida sumar a esta corrente imparable», asegura José Carballo.

«Estamos empeñados -corrobora Ignacio Lema- en impulsar a construción con madeira estrutural, porque, ademais, aquí temos unha industrial forestal moi potente e moi ben preparada para asumir o reto».

El ejemplo del País Vasco

La mayor construcción del sur de Europa. El municipio vasco de Hondarribia es pionero en España en la construcción de edificaciones en madera estructural. En apenas dos semanas se levantaron hace dos años 64 viviendas de protección oficial. Es el bloque más grande levantado en madera de todo el sureste de Europa. El edificio cuenta con una calificación energética A, por lo que su consumo es casi nulo. Fue promovido por la sociedad pública Visesa.

Viviendas más ecológicas y con menor gasto de energía

Más ecológica, con menor gasto energético, más barata, mucho más rápida y con materiales fácilmente reutilizables y reciclables. Son solo algunas de las ventajas de la construcción con madera estructural, un modelo por el que, aunque poco a poco, también se está apostando en España. De hecho, cada día hay más administraciones públicas e incluso promotores privados que optan por este material para edificar polideportivos, guarderías, viviendas multifamiliares o puentes. Y Galicia no es una excepción, pese a que son todavía escasos los ejemplos. Es el caso del centro de salud de A Laracha; la guardería de A Baiuca; el edificio institucional y de I+D levantado en Berbés por la Universidade de Vigo o la cubierta del monasterio de Sobrado dos Monxes, además de varias viviendas unifamiliares construidas con distintas técnicas.

«Trátase de construír doutra maneira, con unha distribución de pesos distinta e non se utiliza o cemento, o aluminio e o aceiro, polo que para avanzar neste proceso tamén é necesario un cambio cultural e unha maior implicación dos arquitectos, porque estes profesionais entenden moito de formigón ou aceiro, pero moi pouco de madeira estrutural», explica Ignacio Lema, director general de Finsa.

En este cambio cultural, que ya han iniciado principalmente los países centroeuropeos, también es conveniente desterrar algunos mitos. Como, por ejemplo, el mayor riesgo de propagación de incendios de las casas de madera, cuando ocurre justo lo contrario. Es cierto que la madera arde, pero en este proceso forma una costra carbonizada que, por un lado, forma una barrera impermeable a la entrada de oxígeno y, por otro, actúa de aislante térmico. De este modo, la costra exterior carbonizada impide la penetración de la onda térmica en su interior y la del oxígeno, lo que impide que el interior se queme y se propague el fuego.

Frente a lo que se pueda pensar, la construcción con madera también aporta un mayor aislamiento térmico y ahorro de energía. Aísla 15 veces más que el hormigón, 400 veces más que el acero y 1.770 veces más que el aluminio, según los datos manejados por el Gobierno Vasco, una de las comunidades con mayor implantación de madera estructural. Y ahora Galicia quiere su oportunidad.

Contribución en la lucha contra el cambio climático

Apostar por la madera también supone contribuir a la lucha contra el cambio climático. ¿Por qué? Porque reduce las emisiones de efecto invernadero, empezando por el dióxido de carbono que captan los propios árboles. Así, un metro cúbico de madera secuestra una tonelada de dióxido de CO2. Pero hay más ejemplos: sustituir una ventana de PVC por otra de madera supone una reducción de dos toneladas de CO2 y las paredes, en lugar de ladrillo, reducen 24 toneladas.

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