De restaurante a tienda ecológica por el medio ambiente

Cos pés na terra. Una tienda ecosostenible de productos a granel de A Coruña cuyas dueñas lo tienen claro: queremos «darlle un pouquiño de esperanza á xente»

C. R.

De restaurante a tienda ecológica por el medio ambiente. Patricia Fidalgo y Laura Naveira dejaron atrás años de trabajo en su local para emprender una nueva aventura. Una nueva etapa cuyo leitmotiv no fue otro que ser más sostenibles. Todo ello desde la «locura». «Vimos que non acabamos de ser do todo felices. Non era un negocio moi ecosostible, non ía acorde coa nosa filosofía de vida», reconoce Laura. Separar la basura, reducir lo máximo posible los residuos, reducir el uso de plástico... Unas ideas que calaron muy en el fondo de ellas, pero que eran «imposibles» de implantar del todo en su restaurante. 

«Non había onde mercar, por exemplo, produtos de limpeza a granel, ecosostibles. Non había onde mercar papel hixiénico ou servilletas que non viñeran embasadas en plástico». Y como no lo había. Ellas lo crearon. Con un poco de riesgo, y una idea en su mente, «facer un pequeno súper no futuro», pusieron en marcha su proyecto.

Y la acogida no podía haber sido mejor. «Hai moita xente que ven a miúdo a facer a compra. Repiten, e dame tranquilidade». Tres grandes familias de productos llenan las estanterías de la pequeña tienda: productos de limpieza ecosostenibles a granel, de higiene personal y cosmética natural, y alimentación ecológica a granel. De igual modo, sobresalen sus artículos sustitutivos de plástico. Desde esponjas naturales, hasta cepillos de madera, pasando por las botellas termo o vasos de café para llevar, que tan buena acogida están teniendo entre el público.

Todo ello, intentando que procedan de lo más cerca posible. Marcas de Burela, Puebla de Sanabria, Boimorto, Andalucía o del Levante. «Intentamos potenciar o pequeno comercio, o comercio local, e os produtores cercanos. Se pode ser de Galicia, perfecto», reconoce Laura. Sin embargo, la oferta existente presenta un inconveniente: «non hai moita xente que elabore este tipo de produtos. Por eso as veces temos que buscar noutras partes». Reducir la huella de carbono, del transporte, llevan a las dueñas a buscar las materias dentro de España.

El lema de su visión de negocio bien podría ser reutilizar para no generar residuo. Con poco plástico, y productos locales, pasan por ser la tienda perfecta. A mi entrada, los bidones de plástico llaman mi atención. Pero detrás de ellos se encuentra una explicación. Laura cuenta cómo, al abrir la tienda, la propia marca se los facilitó. Cuando piden más detergente, por ejemplo, se lo envían en unas garrafas. También de plástico. Una vez que se ha volcado el líquido en los bidones, se las envían de nuevo a la fábrica. Así se forma una economía circular en la que, ni la tienda ni la empresa, desperdician el plástico de sus contenedores. ¿Y qué sucede con los clientes? «Sempre acuden coa mesma garrafiña», relata.

Esperando a ser usados, aguardan envases de plástico que en su día pertenecieron a otras personas. Depositados por los vecinos en una caja de cartón que descansa a los pies de la ventana de la tienda, son reutilizados por los clientes. Desde el mostrador, observo cómo un hombre acude en busca de detergente. Sin envase en el cual llevárselo, Laura echa mano de uno de los anteriormente mencionados. «Cando alguén ven a comprar deterxente, o calquera limpador, os pode levar nun deses envases, sen necesidade de mercar un. Un envase que reutilizemos, é un menos que vai ao lixo», sentencia.

Vivimos sumidos en un mar de plástico. A pesar de la progresiva concienciación de la ciudadanía, la visión de una vida libre de este parece todavía una utopía. «Deberían fomentar un tipo de consumo moi diferente ao que están a facer. O cambio debería ser principalmente por arriba. Fastídiame que nos culpen a nós, ao consumidor, cando penso que eles teñen máis fácil, ou máis medios, para chegar á xente que eu na miña tenda», expone Laura.

Ante situaciones desesperadas, muchas son las opciones que aparecen. Aunque el cambio empieza por uno mismo, a gran escala son múltiples las iniciativas. Abaratar los costes de este tipo de productos, pasa por ser un aspecto fundamental para Laura: «Non entendo que un agricultor teña que pagar moito máis para vender os seus produtos ecolóxicos. Ou que que teña que pasar por uns procesos súper complicados para conseguir a certificación».

Dos socias, una pequeña empresa, y un único objetivo a corto-medio plazo: sobrevivir. Reconoce que no tienen una «visión de negocio moi avariciosa», pero que si algo tienen claro es que  prefieren no enriquecerse «a costa de nin do consumidor nin de perxudicar ao planeta». Y, sobre todo, quieren dar un poco de esperanza a la gente.

Tres, cinco... y hasta más de ocho personas entran en Cos pés na terra durante mi visita. Desde clientes fieles, hasta los más curiosos que no conocían la existencia de esta tienda en la Plaza Elíptica (Los Rosales). Todos se despiden con el mismo gesto, y la misma palabra. Una sonrisa esbozada en su rostro, y «encantada».

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