Jesús Gago: «Ya no llega la regla de las tres erres para luchar contra el plástico; hay quien habla de la necesidad de aumentarla a 10»

Científico del Instituto Español de Oceanografía en su sede de Vigo, comprueba a diario los efectos de la plastificación en el mar. Inmerso en varios proyectos tanto para el desarrollo de metodologías de identificación de esta basura en el medio marino como centrados en el aspecto divulgativo, alerta de la extensión de la problemática

Jesús Gago, con los miembros del grupo de oceanografía del IEO de Vigo
Jesús Gago, con los miembros del grupo de oceanografía del IEO de Vigo

Es una de las voces más autorizadas para evaluar la contaminación por plásticos en el océano. Desde la sede en Vigo del Instituto Español de Oceanografía, el oceanógrafo, químico e investigador Jesús Gago, coordinador a nivel nacional de los trabajos en basuras marinas, lidera varios proyectos que buscan establecer metodologías para estudiar el problema. Uno de los mayor calado, y de ámbito europeo, es el de Baseman, donde el gallego lideró uno de sus cinco equipos de trabajo, en concreto, los muestreos que evaluaron la contaminación por plásticos tanto en la columna de agua, sobre todo en la superficie, como en los sedimentos de las costas de Galicia y Cantabria.

-Concluido ese programa a finales del 2018, ¿se puede extraer ya alguna conclusión?

-Sí, tenemos varios trabajos ya publicados y otros de próxima presentación. En uno de ellos, por ejemplo, se aclara cómo en casi todas las muestras recogidas a lo largo del proyecto se han localizado microplásticos. Los encontramos también en prácticamente todos los mejillones de roca (no los de batea ni los de consumo) recogidos desde Galicia hasta la frontera con Francia. Los valores son similares a los localizados en otros estudios realizados en el propio país galo o en Bélgica.

-Otro de los grandes proyectos del IEO, también ya concluido, fue Oceans of plastic, un programa que nació con el objetivo de divulgar a la sociedad los resultados de la investigación en materia de plásticos y su impacto en el mar con recursos para escolares. ¿Cómo valora la experiencia?

-De manera muy positiva. En este caso, nosotros nos centramos en el desarrollo de unas unidades didácticas para transmitir la problemática de las basuras marinas entre el alumnado de ESO, con el asesoramiento de personal de las Facultades de Ciencias de Educación y de Bellas Artes -en lo relativo a redes sociales- de Pontevedra. El objetivo era transmitir cuál es la problemática y trasladarla de una manera académica en un proyecto que permitiese trabajar al alumnado sobre ello. La iniciativa nos permitió comprobar cómo el mensaje de prevención y alerta sobre la necesidad de cambiar el modelo de consumo está calando en la población y en las nuevas generaciones, que son el futuro. En general, la gente es consciente del problema que genera en el medio el plástico, que usamos diariamente y, en ocasiones, de una forma irreflexiva.

-La comunidad científica llevaba años alertando del peligro de los microplásticos pero la concienciación social no llegó hasta hace poco. ¿Necesitamos ahora más información para poder avanzar?

-Sí, pero que se necesite más investigación para determinar el impacto exacto en el medio, no quiere decir que no podamos tomar medidas ya. La acumulación de plásticos en el medio se tiene que acabar, ya sea evitando el consumo masivo de botellas, de bolsas de plástico, etc. No debe de haber una parálisis de la acción política y ciudadana porque no haya todavía resultados evidentes desde el punto de vista científico. 

-En el Foro dos Recursos Mariños e da Acuicultura das Rías Galegas que se celebró en O Grove el año pasado comentaba que todo lo relativo al plástico es ahora más un problema de gestión que de salud pero que a la larga puede llegar a afectarnos. ¿Cree que la gente es consciente de ello?

-Yo lo que creo es que la gente está un poco asustada porque, como todo aquello que se desconoce, implica un poco de miedo. Hoy en día no podemos decir el impacto que la problemática del plástico tendrá de manera directa tanto en la salud de los animales como de los humanos pero está claro que algún riesgo debe de haber porque eso no es algo que sea natural. Estamos introduciendo un elemento que tiene asociados muchos y diversos matices, posibles problemas y riesgos, por ahora, aún desconocidos. La solución es muy clara: más vale prevenir que lamentar. Tenemos que ser más estrictos en la legislación, limitar el uso de materiales de manera irresponsable. No pensar que el reciclaje va a acabar con todo.

 -¿Qué se podría hacer a corto plazo?

- La primera premisa debería ser evitar el consumo. Nos han hecho plástico-adictos. Ya no llega la regla de las tres erres (reducir, reciclar y reutilizar). Hoy en día ya hay gente que habla de la necesidad de aumentarla a 10: recuperar, reducir, reparar, reutilizar, rehusar, revisar las políticas... hay que hacer muchas «r» para ayudar a solucionar el problema.

 -En alguna ocasión tiene mencionado la opción de instalar fuentes en colegios, de ofrecer agua en restaurantes…

-Pues sí, son necesarias políticas de ese tipo. Realmente no se requiere un cambio brutal. Yo esto lo hacía cuando era pequeño en mi casa y mi abuela me encargaba bajar la caja de las gaseosas. Sería volver a la política de toda la vida. No es nada nuevo. Es volver a lo que ya teníamos y funcionaba y que, por desgracia, han cambiado de forma bastante negativa los plásticos y, sí, sobre todo los plásticos de un solo uso. Hay que tener una responsabilidad con su consumo, algo que va a través de legislación, de acciones de divulgación y de la gente de forma directa. Los consumidores tienen la decisión en sus manos. Hay muchísimos productos que están en el mercado que están empaquetados en plástico de manera innecesaria. Un ejemplo: el azúcar se vende en paquetes de papel o en bolsas de plástico con una diferencia de precio que anda entre 1 o 2 céntimos. ¿Compensa?

Una compañía ya ha avanzado un papel higiénico que está empaquetado en papel. ¿Por qué tiene que estar en plástico?

-En muchas ocasiones los microplásticos solo se asocian al mar pero el fenómeno también afecta a la vida terrestre y al aire. ¿Debería incidirse o divulgarse más sobre la incidencia de los microplásticos en lo cotidiano?

-Sí. Todo ello es un poco negativo y falso. Negativo, porque se está transmitiendo que los productos marinos que consumimos están contaminados, sin datos ciertos, y, es falso porque el plástico está prácticamente en todos los productos de consumo cotidiano.

-¿Cuáles serían las principales amenazas en el medio marino?

-La ONU ya lo advirtió: en el 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos a menos de que dejemos de utilizar artículos de un solo uso. Y es que la cantidad de plástico se está incrementando de una manera exponencial en el medio. Se encuentra plástico en prácticamente todos los lugares del mundo, desde el Antártico hasta el Ártico. No hay ningún medio marino que se libre, desde la costa hasta las fosas más profundas de los océanos, como la fosa de las Marianas (Pacífico occidental) a once kilómetros de profundidad, donde también se ha encontrado.

-A nivel gallego, ¿cómo es la situación?

-Es necesario decir que en Galicia el problema es menor por motivos naturales. Aquí tenemos la ventaja de que nuestro medio nos defiende, sobre todo, con el fenómeno del afloramiento, que desplaza aguas. El viento del norte dominante en Galicia tiene un flujo brutal, con 1.000 metros cúbicos/segundo por kilómetro de costa. El río Amazonas no tiene el flujo que conlleva el afloramiento en una pequeña zona de Galicia. Nosotros hemos hecho algún estudio y en 15 días, con viento del norte y en período de afloramiento, la ría de Vigo acaba renovándose enteramente. Por eso tenemos un medio limpio pero, a la larga, esto podría enmascarar el problema.

Algo que también ayuda es, cuando llega el invierno, las descargas de agua, con unos niveles de pluviales elevadísimos, de los mayores de España, de más de mil milímetros por año. Pero es necesario incidir en que puede haber un punto de inflexión si no se toman medidas.

-¿Cuáles serían en Galicia las especies más amenazadas?

-Prácticamente todos los bivalvos, sea mejillón, berberecho, almeja, más que los peces. 

oceansofplastics.campusdomar.gal

 -Otro de los proyectos en los que trabaja el IEO es el Clean Atlantic, coordinado desde el Cetmar y con el que se busca mejorar las capacidades de prevención, seguimiento y eliminación de los residuos marinos en el Espacio Atlántico. ¿Cómo es la participación en este programa?

-En este caso nos centramos en el desarrollo de metodologías para el estudio de macrobasuras, para identificarlas. Coordinamos un paquete con otros socios europeos en el que mientras unos prueban drones en el mar, otros prueban satélites y nosotros probamos ROVS (remote operated vehicle), robots submarinos no tripulados. Nos estamos centrando en esa parte y en la propia de divulgación.

-¿Cuál sería el próximo reto para el grupo de oceanografía del IEO?

-Ahora mismo estamos con un proyecto que se llama Antropicosta, del Ministerio de Ciencia, para el que colaboramos con el departamento de Geología de la Universidad de Vigo. En este programa el objetivo es buscar microplásticos en sedimentos e identificar las señales, es decir, detectar cómo se han ido acumulando a lo largo de la historia, ver qué tipo de plásticos se han acumulando más y si podemos establecer alguna relación entre la acumulación y las distintas décadas. Estudiar a qué patrones obedece, pero aún acabamos de empezar.

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