Residuos orgánicos: el contenedor marrón que viene

Unas 20 entidades locales ya solicitaron sumarse al plan piloto para instalar contenedores específicos para biorresiduos. ¿Qué debe depositarse en ellos?


Redacción

De aquí a dos años, los residuos orgánicos de Galicia contarán con su propio contenedor. Identificado con color marrón, se trata de un quinto depósito que se sumará en las diferentes ciudades a los que ya existen para arrojar papel (azul), vidrio (iglú verde), plástico (amarillo) y residuos genéricos o resto (verde).

Si bien el 68.2% de los gallegos recicla sus residuos, aún hay confusión sobre qué debe ir en el contenedor destinado a los orgánicos, que representan cerca de la mitad del total de la basura doméstica. La forma de disponerlos cambia según el municipio. En el caso de las localidades donde Sogama realiza la recolección -el modelo mayoritario en Galicia-, hasta ahora se debían depositar en un contenedor verde destinado a restos. Eso cambia con la incorporación del quinto contenedor.

En cambio, en las ciudades donde recoge Nostián  -A Coruña y ocho concellos de su área metropolitana- los biorresiduos van a un contenedor específico, y el resto de basura se deposita en el contenedor amarillo.

Entonces, ¿para qué serán los nuevos contenedores y qué debe depositarse en ellos?

Lo que sí va

En el quinto contenedor se podrán depositar solo residuos orgánicos: restos de frutas y verduras, las sobras de alimentos -arroz, pasta, pan, restos de carne o de pez-, cáscaras de huevo; corchos naturales -no los elaborados con plástico-, mariscos y frutos secos.

También irán en los depósitos de tapa marrón el papel de cocina y las servilletas usadas, los filtros de café, los sacos de té, las cenizas y el aserrín de madera que no haya sido tratada con pintura o barniz. Ramos de flores, plantas, hojas, césped y material de jardín, irán también en este contenedor.

Los comercios del municipio que generen biorresiduos de este tipo, si el ayuntamiento lo autoriza, también podrán utilizar el quinto contenedor, informaron desde la Xunta de Galicia.

Lo que no va

A diferencia de los contenedores verdes, que existen actualmente en la mayoría de los ayuntamientos donde Sogama realiza la recolección y que se destinan a la fracción resto, en los contenedores de tapa marrón no podrá depositarse pañales, compresas ni ropa deteriorada. Tampoco irán allí residuos plásticos, cristales ni papel sucio.

Por otra parte, aunque puedan considerarse como orgánicos, no deberían depositarse restos de aceites vegetales ni minerales; restos de plantas tratadas con pesticidas o insecticidas, y tampoco madera tratada con pintura o barniz.

Esto se debe a que con el contenedor marrón se busca recuperar un material orgánico «limpio», y obtener así un compost de calidad.

Separarlos, ¿para qué?

La idea es dar una segunda vida a ese tipo de residuos, obteniendo un abono natural de calidad que puede utilizarse tanto para la agricultura como para la jardinería, e incluso en la restauración de espacios degradados. Además, pueden ser empleados para generar energía.

¿Y el contenedor verde para restos?

Se seguirá utilizando. El contenedor marrón no va a sustituir a los contenedores verdes de fracción resto, ya que en ellos se seguirá recolectando los residuos no reciclables: plásticos que no son envases, cristal, papel sucio, entre otros.

¿A partir de cuándo van a instalarse?

Los municipios que soliciten a la Consellería de Medio Ambiente formar parte del plan piloto para la recogida selectiva de los orgánicos, tendrán dos años para llevar a cabo su implantación. Actualmente son 20 las entidades locales que se registraron para formar parte del programa y según afirma la Xunta en su página web, ya se repartieron 1.865 contenedores de biorresiduos.

A Laracha es uno de los municipios registrados y que pronto dispondrá del quinto contenedor.

En esa localidad, se instalarán unos 300 contenedores, con una capacidad de 240 litros cada uno, que en una primera fase irán a la parte céntrica de A Laracha, en Paiosaco y en Caion. Los contenedores son cerrados y, para acceder, los vecinos dispondrán de una llave, explicó el concejal de Medio Ambiente de A Laracha, José Ramón Martínez Barbeito. Lo que se busca con este mecanismo, dijo es «procurar que la disposición se haga en condiciones».

La idea es que la recolección de los orgánicos comience a realizarse en ese municipio en unos tres meses, una vez que termine el proceso de licitación para realizar el nuevo servicio, agregó. Se espera además que el nuevo contenedor sirva para reducir la cantidad de basura genérica, y como ahorro para los vecinos a través de la reducción del canon del 10%.

La necesidad de separar los residuos orgánicos parte de una directiva europea, que pone como fecha límite el año 2023, por lo que todos los ayuntamientos deberían cumplir con la recogida de biorresiduos antes de ese plazo. 

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