¿Qué hace un juguete como tú en un contenedor como este?

El contenedor amarillo es uno de los recipientes que más dudas genera entre los usuarios. Estos son los residuos que nunca debes arrojar en él

Un joven deposita una bolsa en el contenedor amarillo
Un joven deposita una bolsa en el contenedor amarillo

Redacción / La Voz

Hace casi veinte años que los gallegos aprendieron a conjugar el verbo reciclar en su día a día. La regla de las tres erres (reducir, reciclar y reutilizar) empieza con los hábitos dentro del propio hogar, donde varios cubos permiten separar los residuos que producimos. La diferenciación, sin embargo, va más allá de la basura orgánica e inorgánica. En la calle hay varios contenedores distinguidos por su color en función de la composición de los desperdicios, además de puntos limpios en los ayuntamientos para depositar aceite usado, pilas, muebles o electrodomésticos.

Para muchas personas, el contenedor amarillo sigue generando confusión pese a llevar años siendo parte del mobiliario urbano. El amarillo es el modelo mayoritario de Sogama, al que están adscritos la mayoría de concellos gallegos. A diferencia del genérico, en el que se deben depositar solo los residuos que no se pueden reciclar como pañales o servilletas usadas, el amarillo tiene una función específica: acoger, exclusivamente, botellas y envases de plástico, recipientes metálicos, brics y el resto de envasados que lleven un punto verde que distinga que se tratan de desechos reciclables.

Esto supone que en el amarillo vayan residuos hechos con plástico, pero no entran todos dentro de esta categoría. En ningún caso debe haber juguetes de plástico, ropa, utensilios de cocina o cubos de plástico. Espátulas, escurridores o biberones nunca deben ir a este contenedor. Cuando aparecen en ellos, se les conoce como residuos impropios: aquellos que no tienen la función de envases.

El amarillo acoge botellas, envases de plástico y brics Los juguetes, por ejemplo, deberán ir al contenedor de restos, si bien hay oenegés que recogen juguetes usados para obras sociales. En el caso de cubos de plástico, como los que los niños usan para jugar en la playa, pueden tener una segunda vida en casa como recipientes, pero en caso de que se rompan, habrá que acudir al contenedor de restos (generalmente de color verde). Los biberones y chupetes también se tiran ahí.

¿Qué pasa con los objetos pequeños de plástico como los bolígrafos? Al no tratarse de recipientes que sirvan como envase, nunca deberán ir al contenedor amarillo. Tampoco las cápsulas de aluminio de café, los vasos y platos desechables o los mecheros. 

Prototipo de contenedores de residuos interconectados
Prototipo de contenedores de residuos interconectados

No son impropios los tapones plásticos y metálicos, por ejemplo. Cuando se arrojan las botellas de vidrio al contenedor verde, hay que retirar primero los tapones para después tirar en el recipiente amarillo.

Entre los envases también hay excepciones, como los que contienen medicamentos, que han de ir siempre a los puntos SIGRE ubicados en las farmacias. Las cajas de cartón y envases de medicamentos de todo tipo, tengan aún restos o estén vacíos, nunca irán al contenedor azul del papel, el amarillo de los envases o el verde de vidrio.

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