Quien recicle más y mejor, pagará menos

Los contenedores inteligentes son el soporte para aplicar el modelo de abono por generación que impulsa Europa

Contenedor inteligente desarrollado por TheCircularLab, el centro de innovación de Ecoembes
Contenedor inteligente desarrollado por TheCircularLab, el centro de innovación de Ecoembes

redacción / la voz

Pago por generación de residuos. Quizás este concepto no le suene, pero le conviene familiarizarse con el, porque más tarde o más temprano acabará implantándose y le afectará a su vida diaria. En esencia no viene a ser más que la aplicación del concepto de quien contamina paga aplicado a la gestión de la basura, pero en la práctica se traducirá en quien recicle más pagará menos y quien no lo haga verá penalizada su factura. Es un modelo que viene de Europa y que ya se ha empezado articular en distintos ayuntamientos del continente. También en España, aunque, de momento, de forma experimental, porque para que realmente funcione es importante la introducción del quinto contenedor, el dedicado a la basura orgánica, que se sumaría al de la fracción resto, compuesto por aquellos desperdicios que no se pueden reciclar, al de envases, al de papel y cartón y al de vidrio.

Pero la clave para poner en marcha el nuevo sistema pasa por la introducción de la tecnología para identificar a cada generador de residuos mediante una tarjeta o un código QR que lee una pantalla, realizar una medición individualizada de los desechos que produce y aplicarle una tasa de gestión de residuos personalizada. Todo esto será posible, y ya lo está siendo, gracias a los denominados contenedores inteligentes que, según los casos, también incorporan sensores de llenado que emitirán una alerta en cuanto alcancen una determinada capacidad a la empresa de recogida para que vaya a retirarlo, algo especialmente útil en las zonas rurales, ya que permitirá planificar mejor las rutas y ahorrar en transporte.

El objetivo último no es, en absoluto, castigar al ciudadano escasamente concienciado en la separación de residuos en su domicilio, sino favorecer el reciclaje, algo vital en el paso hacia la economía circular en la que todo desperdicio tiene un valor, por lo que es necesario reintroducirlo en el sistema.

Los contenedores inteligentes, lejos de constituir una imagen futurista, son ya una realidad. Prueba de ello es el que presentó recientemente en su centro de Logroño TheCircularLab, el centro de innovación economía circular de Ecoembes. En este caso es un prototipo, aunque también está ensayando con otros. «No pensamos que exista una única realidad en la gestión de los residuos, por lo que lo que pretendemos es adaptar la tecnología a la realidad, a cada entorno particular», explica Zacarías Torbado, coordinador del laboratorio.  

Proyectos piloto

Tampoco es la misión de este centro dedicarse a la fabricación de contenedores inteligentes, sino crear tecnología que facilite su desarrollo. «Nosotros estamos abiertos a la colaboración con empresas interesadas en la explotación de nuestros resultados, porque nuestro fin último es ayudar a los ciudadanos a facilitarles el reciclaje», destaca Torbado.

Desde CircularLab se están llevando a cabo proyectos pilotos para estudiar los resultados de la implantación de contenedores inteligentes en distintos entornos: en zonas rurales, en una ciudad y en entornos turísticos. Para ello se ha elegido Logroño, distintos municipios de La Rioja y Cantabria y la isla canaria de La Palma.

La firma gallega Formato Verde, con sede en Ourense, también se dedica a la fabricación de este tipo de recipientes tecnológicos. En principio ha optado por su desarrollo para la recogida de basura orgánica. «Es muy sensible a una buena separación en origen, por lo que para solucionar el problema colocamos un acceso electrónico para poder introducir la bolsa en el contenedor», explica Marcos Rodríguez, socio y director comercial de la firma.

El recipiente está siempre cerrado, algo especialmente útil en este tipo de residuos, ya que así también se evita el mal olor, y solo se abre la compuerta cuando el usuario es identificado mediante una tarjeta personal. «Con este sistema no somos capaces de identificar el contenido de la bolsa de la basura, pero sí sabemos quiénes están reciclando orgánico», señala Rodríguez. La empresa aporta esta tecnología, donde está en funcionamiento, a municipios como Gijón, Bilbao, Guecho, El Maresme o Azpeitia.

En aquellos casos en donde se considera necesario, en los contenedores también se instalan sensores de llenado para optimizar la recogida. Este sistema se ha implantado en algunas ciudades, pero en este caso lo más aconsejable es su uso en entornos rurales. «Esta alternativa es más interesante en zonas aisladas», constata Zacarías Torbado, algo en lo que, desde su experiencia directa, también coincide Marcos Rodríguez.

En España aún no están implantadas, pero existen opciones que no solo identifican al usuario, sino que también permiten detectar el peso, lo que es más habitual, y el contenido de la bolsa que depositan en el contenedor. La tecnología existe para llevarlo a cabo, pero es más cara y, de momento, lo que se puede hacer son controles aleatorios de las bolsas en las plantas de transferencia, lo que también permite conocer qué ciudadano lo hace bien o no.

En cualquier caso, a medida que la experiencia avance permitirá determinar cuál es la mejor opción en cada caso, tanto desde el punto de vista de la gestión como del económico. Y lo que será inevitable es que el concepto de pago por generación de residuos acabe imponiéndose. Es la directriz que marca Europa. Y un beneficio para el medio ambiente.

Identificar al usuario, un modelo en pruebas en España

La innovación tecnológica no pretende, en este caso, ser más que una ayuda para automatizar la gestión de la basura y ayudar a conseguir que el ciudadano recicle más y mejor. Y es una alternativa que ya se está implantando, de momento de forma experimental, en algunos puntos de España. Es el caso del área metropolitana de Barcelona, donde se aplica fundamentalmente en los contenedores orgánicos para garantizar la calidad de este tipo de residuos. El uso individualizado también permite la recogida de datos estadísticos sobre los hábitos de los usuarios, de tal modo que se puede planificar de una manera más eficiente la recogida.

La ciudad de Sevilla fue otra de las pioneras en probar los contenedores inteligentes. En este caso la solución también consistió en la implantación de un dispositivo hardware que mide el llenado de los recipientes y una plataforma software de gestión y visualización de los datos recogidos por estos dispositivos. La sensorización de los depósitos permite sabe dónde están situados y qué nivel de llenado tienen, así como ver el geoposicionamiento de cada uno de ellos y controlar las rutas de recogida. Según la empresa que gestiona el servicio, Lipasam, se ha logrado un ahorro de hasta un 100 % en los costes asociados a la ruta de estos contenedores.  

Este modelo, en el que confluyen distintas tecnologías adaptadas en cada caso, aunque la clave pasa siempre por la identificación del usuario, se ha introducido en otras zonas de España como Mallorca o distintos municipios de Madrid, Asturias o el País Vasco.

Son ejemplos de lo que ocurre en España, aunque en este caso la delantera la llevan determinadas urbes europeas, que incluso aplican ya el sistema de pago por generación de residuos. Uno de los mejores modelos hasta el momento es el de la ciudad holandesa de Groningen, donde los ciudadanos abonan sus impuestos según la cantidad de desechos originados y reciclados. Para ello, los contenedores inteligentes llevan la cuenta que impide el fraude. Estos recipientes cuentan, además, con un sistema de clasificación de la basura y de cálculo del importe que cada vecino debe pagar al ayuntamiento.

Una tecnología similar es la que está estudiando implantar en sus recipientes la empresa gallega Formato Verde, que también utilizará la energía solar para alimentar a sus dispositivos.

La tasa de basuras no recoge el coste real del servicio

«No tiene ningún sentido deshacernos de materia prima, Por eso es tan importante el reciclaje y que nos concienciemos todos de ello». Es el mensaje de Marcos Rodríguez, cuya empresa, que también ha desarrollado diseños exclusivos para Abu Dabi, pretende facilitar este buen hábito medioambiental. Porque, en el fondo, los desperdicios son un recurso del que aún no somos conscientes de su valor. «En España, la tasa de basuras no recoge el coste real del servicio», resume Zacarías Torbado, de TheCircular Lab.

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