La Navidad sostenible deja atrás el usar y tirar

El principio del fin de las bolsas de plástico, el consumo responsable y el reciclaje, las claves para reducir la huella ecológica de las fiestas navideñas


Banquetes, regalos, desplazamientos, envoltorios, paquetes, botellas. Vorágine consumista. Llega con la Navidad. La huella ambiental que dejan las dos próximas semanas festivas es profunda, pero pequeños gestos individuales pueden reducir su impacto sobre el planeta.

Entidades como Ecoembes lanzan desde hace ya años un mensaje en la misma dirección: disfrutar de una Navidad sostenible. Y sí, es posible. Además, las pascuas de este año marcan el principio del fin de las bolsas de plástico. El decreto del Gobierno, que entró en vigor el pasado 1 de julio -con casi un año de retraso-, y que sigue las directrices europeas, establece que cualquier negocio de venta al público deberá cobrar a sus clientes entre 5 y 15 céntimos por cada bolsa de plástico de un solo uso. El texto incluye otras medidas que no son de aplicación inmediata y que se encaminan hacia la desaparición del plástico. Porque a partir del 2020 las bolsas gruesas deben contener al menos un 50 % de plástico reciclado y se prohíben las fragmentables, también conocidas como oxodegradables, que en su descomposición generan microplásticos dañinos para el medio ambiente.

¿Cuáles son las alternativas? En muchos casos, simplemente echar la vista atrás. Volver a la tienda -o al súper- con la bolsa de tela, como hacían generaciones anteriores.

Algunos consejos para disfrutar de una Navidad sostenible

En la mesa

Una apuesta por productos a granel y de proximidad. Los envasados generan desechos, además de una huella ecológica derivada de todos los pasos de la cadena, desde su origen (a veces a miles de kilómetros de distancia), hasta que son consumidos. Por la contra, si se opta por productos que se puedan comprar a granel, basta una bolsa reutilizable para llevarlos a casa. Y si además son artículos de proximidad, esto es, producidos cerca de la zona del consumidor, repercuten directamente en la economía local, se evitan emisiones y se consume un producto fresco, sin refrigeraciones ni necesidad de largos transportes.

Comprar menos y mejor. Ceñirse a menús planificados ayuda a ajustar la compra de alimentos para las comidas y cenas copiosas que vienen por delante. No por ser más abundante va a ser mejor. De hecho, según los datos oficiales, en una semana «normal» se tiran a la basura en España 24 millones de kilos de alimentos. Intolerable. Una buena lista de la compra, pensada, permitirá servir platos de calidad al tiempo que se prescinde de productos innecesarios que, además, encarecen la cuenta.

Adornos navideños y papel de regalo

Reutilizar, reciclar. No es preciso renovar todos los años los adornos navideños. Echarle imaginación tampoco está de más. Muñecos de nieve con rollos de papel higiénico, bolas y figuras para el árbol con botellas de plástico, latas, creaciones con cartón... Lo mismo ocurre con los belenes. Las figuras se pueden elaborar casi con cualquier material. Será, incluso, divertido.

Por otra parte, kilómetros y kilómetros de papel de regalo envuelven cada año las fiestas. Para acabar en la basura. De ser así, lo mínimo es asegurarse de que va al contenedor apropiado (azul). Pero hay otras opciones como usar papel reciclado, de periódicos o revistas. La cinta adhesiva tiene un buen sustituto en los lazos para cerrar el paquete. Seguro que alguno aparecerá por casa.

Juguetes y etiquetas sostenibles

Los mercados de segunda mano o de trueque suponen una buena salida para los juguetes que han quedado prácticamente nuevos y que permanecen abandonados en un armario. No son residuos para depositar en el contenedor amarillo. Su destino, de no darles una segunda vida, debe ser el punto limpio.

Si lo que se busca es un regalo sostenible, hay que fijarse en la etiqueta. El sello Fairtrade distingue un producto procedente del comercio solidario. Para productos textiles las referencias son tres principalmente: la etiqueta ecológica de la Unión Europea, Made in Green y Oko-Tex Standard 100. Para objetos de papel o cartón, FSC y TCF son los distintivos. Si se trata de pescado, MSC y ASC (para pesca salvaje la primera y acuicultura la segunda).

Un brindis

Casi un tercio de las botellas de vidrio se consumen en estas fechas. Una vez consumidas, al contenedor verde las botellas de vino, cava o cerveza. ¡Un brindis por unas Navidades sostenibles!

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