Cuando vas a la playa vistiendo una lona de publicidad

La asociación sin ánimo de lucro Emaús participa desde Vigo en una campaña que emplea a personas en situación vulnerable para recoger plásticos y reutilizarlos en objetos de uso doméstico

Uno de los bolsos confeccionados para la marca SINDesperdicio a partir de la tela de un toldo
Uno de los bolsos confeccionados para la marca SINDesperdicio a partir de la tela de un toldo

Juncal Blanco los llama «encuentros imposibles». En la sede gallega de la asociación sin ánimo de lucro Emaús, en Vigo (Ronda de Don Bosco, 9), se juntan los jueves por la tarde para los ensayos del coro Cantamañanas, dirigidos por la cantante viguesa Su Garrido Pombo. La organización recibe a personas en riesgo de exclusión social o en situaciones vulnerables, pero también hay veces que entra gente alejada de ese perfil. «Lo desconocido genera recelo. Es legítimo, pero al conocerlos se dan experiencias muy gratificantes», señala Blanco, responsable territorial de Emaús.

El local no es solo espacio para la música. La organización lleva más de doce años trabajando en Galicia para dar visibilidad a personas con recursos limitados y para generar oportunidades reales de empleo. Lo hace a partir de tres ejes básicos: inclusión social, transformación social y economía solidaria. Desde la matriz de Arrasate, en el País Vasco, responden a este último punto con iniciativas tan interesantes como la reutilización de lonas para su posterior comercialización. Lo hacen a través de la marca SINDesperdicio, donde pueden comprarse bolsos, carritos de la compra, carpetas o portafolios que en su día estuvieron en la calle para cubrir obras, publicitar espectáculos o promocionar eventos.

Mercadillo con productos de Emaús
Mercadillo con productos de Emaús

La asociación sigue un proceso sencillo que comienza con la recopilación de las fundas. El material principal que recogen está fabricado con plásticos de PVC. Después las transportan al taller, se diseñan los patrones y se cosen los diversos objetos en los que se transformarán. El catálogo de productos en la página de SINDesperdicios incluye delantales, mochilas, neceseres, maletas o baberos. Estos últimos fueron comprados en el 2017 por la Xunta para incluir en las cajas que se reparten a las madres y padres de bebés en Galicia, junto al cheque de la Tarxeta Benvida. La iniciativa, inspirada en la que comenzó Finlandia en 1938 para incentivar el índice de natalidad, incluye los baberos de la organización sin ánimo de lucro entre pañales, leche y toallitas. 

Incluso los organizadores del festival Sinsal, que se celebra cada verano en la Illa de San Simón, se pusieron en contacto con Emaús para dar salida a las lonas utilizadas en la edición del año anterior para promocionar los conciertos. A partir de estos materiales fabricaron bolsos de playa y productos de merchandising para el encuentro musical que en julio trajo a Les Filles de Illighadad o Alex Ikot. «Es un producto con un buen acabado», describe Juncal, que subraya el componente de inclusión social que lleva aparejado cada objeto. 

Uno de los bolsos reutilizados por SINDesperdicios
Uno de los bolsos reutilizados por SINDesperdicios

Además de con plástico, también reutilizan otro tipo de materiales que dejaron de servir en su anterior uso y cobran nueva vida. La marca cuenta con una colección de bolsos, alpargatas y carteras que en su día fueron lonas de tela para toldos o sombrillas.

Los artículos y complementos pueden comprarse en la página de SINDesperdicio, el principal escaparate que tiene la organización, aunque también cuentan con una muestra de sus productos en la sede de Emaús en Vigo. 

A pesar de que el taller de SINDesperdicio se encuentra en Guipúzcoa, la sede viguesa prevé iniciar pronto una producción limitada que permitirá generar nuevas oportunidades laborales para personas en situación vulnerable y a partir de objetos reutilizados.  

Por qué lonas

Desde Emaús explican que el 95 % de los materiales utilizados en la confección de los productos SINdesperdicio son reciclados. Las lonas de PVC empleadas para reconvertirse en bolsos o carpetas «suponen una grave amenaza para el entorno» por su lenta degradación y su utilización masiva, además de tratarse de derivados del petróleo.

«Nuestra red de empresas demuestra que es posible otra forma de producir y consumir. Damos oportunidad a las personas más vulnerables para su incorporación al mercado laboral», explican sobre su trabajo que, a la vez, sirve para proteger el medio ambiente a través de la recuperación de objetos para su reutilización.

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