En la playa también se llevan las tres erres

El cuidado del medio ambiente no tiene vacaciones y cuando pasamos el día sobre la arena podemos seguir practicando la reducción (de residuos y emisiones), la reutilización (de envases y botellas) y el reciclaje (de cualquier desecho que se genere) y evitar así dejar una penosa huella en los arenales

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Sol, agua, arena, brisa marina... uno de los escenarios naturales por excelencia, la playa, está también entre los más amenazados durante el verano, una época en la que se puede estar de vacaciones de casi todo, pero no del cuidado del entorno. Ser respetuoso con el medio ambiente debería ser el primer mandamiento del bañista y no solo cuando pone el pie en la arena, sino también -y al menos- desde que planifica pasar una jornada de playa. Cómo ir, qué crema solar usar o dónde llevar la comida o la merienda son algunas de las cuestiones que van a marcar la diferencia entre los usuarios que dejarán una triste huella en el arenal y los que contribuirán a que se mantenga al menos igual que estaba al llegar. Estas son las claves:

1. Transporte limpio

Reducir el impacto en el entorno natural de un día de playa va a depender en gran medida del medio que elijamos para llegar a nuestro destino. Ir caminando o en bicicleta siempre es la mejor opción, pero en el caso de tener que utilizar un vehículo de motor mejor que sea colectivo. Si finalmente optamos por el vehículo particular, lo más recomendable es aprovechar al máximo las plazas y, si es posible, compartirlo para minimizar el impacto medioambiental del desplazamiento: mejor un turismo con las cinco plazas ocupadas que cinco coches camino de la playa con un solo ocupante en cada uno de ellos.

2. Aparcamiento y zonas acotadas

El coche debe quedar aparcado en las zonas habilitadas, así que mejor olvidarse del improvisado estacionamiento al pie de la arena. También es importante respetar, tanto si se accede a pie como si se hace en coche o en bici, las zonas acotadas o protegidas, como pueden ser los espacios dunares o las áreas de vegetación para preservar así los ecosistemas marinos.

3. Cosmética respetuosa con el medio

Echarse protección solar antes de exponerse al sol y renovarla con frecuencia es la norma básica para proteger la piel, pero este gesto saludable no siempre es bueno para el medio ambiente, ya que buena parte de esos cosméticos acaban en el mar. De hecho, un informe de la organización Environmental Working Group, cifró entre 4.000 y 6.000 las toneladas de protector solar que acaban cada año en el océano tras ser aplicadas por los bañistas. Evitar que los residuos que quedan en la piel pasen al agua es imposible, pero no lo es elegir marcas cosméticas que no contengan tóxicos ni sustancias dañinas para el medio ambiente. El medio marino y sus pobladores lo agradecerían y nuestra salud, también.

4. Envases y bolsas reutilizables

La primera de las tres erres del medio ambiente es reducir, así que, antes de utilizar un material desechable que luego acabará en la basura y, en el mejor de los casos, será reciclado, la decisión más sostenible es prescindir de él. Para comer y beber en la playa, la opción más respetuosa con el entorno natural es olvidarse de platos, vasos y cubiertos desechables, sean de plástico o cartón, y optar por el menaje reutilizable. Para las bebidas, lo ideal son las cantimploras y los termos de acero inoxidable, que nos permitirán mantener los líquidos frescos y reducirán los residuos generados a cero. Si puedes, reduce el consumo de productos envasados, botellas de plástico y latas, y cuando los compres sé responsable para que no acaben dónde no deben. Y transporta todo, obviamente, en bolsas también reutilizables.  

5. Máximo cuidado con las colillas

En contra de lo que pueda pensarse, son las colillas de cigarrillos y no los plásticos la principal fuente de basura en el mundo. Cada año se tiran 4,5 trillones de colillas, que tardan entre ocho y nueve años en degradarse. Su efecto es especialmente dañino si los filtros y los restos de tabaco acaban en el océano, donde uno solo de estos desechos puede contaminar diez litros de agua. Por estos motivos, en ningún caso las colillas deben tirarse en la arena. Existen ceniceros que, en muchas localidades, se distribuyen de forma gratuita por los concellos y, en cualquier caso, basta con acumular los cigarrillos apagados y tirarlos al abandonar la playa en una papelera. 

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6. No a la contaminación acústica

Los motores de coches y motos y los cláxones generan contaminación acústica allí por donde van, pero también la música estridente o a volumen elevado y los gritos. Respetar la tranquilidad de los espacios naturales y también del resto de los bañistas contribuye también a mantener la calidad ambiental de las zonas litorales y sus entornos y a que la playa sea un placer para todos. 

7. Ducha sin jabón ni gel

Las duchas y los lavapiés de las playas están pensados para una limpieza rápida que elimine el salitre y la arena, por lo que en ningún caso deben emplearse champús, jabones o geles, que pasarían directamente a la arena y después al mar. También hay que hacer un uso responsable del agua, un recurso siempre limitado, y evitar que entre los más pequeños se instale la falsa idea de que el gesto de accionar el pulsador una y otra vez es un juego. 

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8. Como siempre, reciclar

Cada vez es más habitual encontrarse en las playas contenedores de reciclaje diferenciados, pero en caso de que no sea así, lo recomendable es llevarse los residuos y depositarlos en el colector adecuado más próximo. Esta recomendación debe convertirse en norma ineludible cuando se trata de residuos especialmente sensibles y contaminantes como las pilas, que, por su especial composición, siempre deben depositarse en contenedores específicos. 

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