En la playa también se llevan las tres erres

FAI GALICIA VERDE

MÓNICA FERREIRÓS

El cuidado del medio ambiente no tiene vacaciones y cuando pasamos el día sobre la arena podemos seguir practicando la reducción (de residuos y emisiones), la reutilización (de envases y botellas) y el reciclaje (de cualquier desecho que se genere) y evitar así dejar una penosa huella en los arenales

23 jul 2018 . Actualizado a las 14:44 h.

Sol, agua, arena, brisa marina... uno de los escenarios naturales por excelencia, la playa, está también entre los más amenazados durante el verano, una época en la que se puede estar de vacaciones de casi todo, pero no del cuidado del entorno. Ser respetuoso con el medio ambiente debería ser el primer mandamiento del bañista y no solo cuando pone el pie en la arena, sino también -y al menos- desde que planifica pasar una jornada de playa. Cómo ir, qué crema solar usar o dónde llevar la comida o la merienda son algunas de las cuestiones que van a marcar la diferencia entre los usuarios que dejarán una triste huella en el arenal y los que contribuirán a que se mantenga al menos igual que estaba al llegar. Estas son las claves:

1. Transporte limpio

Reducir el impacto en el entorno natural de un día de playa va a depender en gran medida del medio que elijamos para llegar a nuestro destino. Ir caminando o en bicicleta siempre es la mejor opción, pero en el caso de tener que utilizar un vehículo de motor mejor que sea colectivo. Si finalmente optamos por el vehículo particular, lo más recomendable es aprovechar al máximo las plazas y, si es posible, compartirlo para minimizar el impacto medioambiental del desplazamiento: mejor un turismo con las cinco plazas ocupadas que cinco coches camino de la playa con un solo ocupante en cada uno de ellos.

2. Aparcamiento y zonas acotadas

El coche debe quedar aparcado en las zonas habilitadas, así que mejor olvidarse del improvisado estacionamiento al pie de la arena. También es importante respetar, tanto si se accede a pie como si se hace en coche o en bici, las zonas acotadas o protegidas, como pueden ser los espacios dunares o las áreas de vegetación para preservar así los ecosistemas marinos.