¿Y si los nazis hubieran ganado la guerra?

Con metralletas, hachas o granadas. Toda arma es buena a la hora de enfrentarse a un ejército que ha dominado el mundo y quitado su libertad. Humor, violencia y acción se combinan en este título de Bethesda y MachineGames.

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Recuerdo haber leído un artículo años atrás que explicaba lo difícil que fue en su momento para la industria del videojuego pasar de acabar con monstruos a disparar a personas en la pantalla. Suena extraño ahora, pero los jugadores se mostraban muy incómodos al tener que apuntar a seres humanos en vez de a criaturas infernales. Con tal dilema ético sobre la mesa, los estudios encontraron una solución práctica y eficaz: ¿Acaso podría un jugador sentir lástima o pena de acabar con soldados alemanes bajo el mandato de Hitler?

Los nazis son el enemigo perfecto. Una figura indefendible de maldad y soberbia. El símbolo de hasta dónde el odio humano puede llegar. Su simbología, sus uniformes y su presencia son tan reconocibles para el jugador que conoce de antemano, sin necesidad de explicación, por qué son los malos y por qué hay que combatirlos. ¿Y si hubieran ganado la guerra? ¿Y si los nazis dominaran el mundo? Esa es la premisa de la que parte la saga Wolfenstein, iniciada en 1981y continuada a través de siete entregas entre 1992 y 2017. Así, en Wolfenstein II, The New Colossus toca volver a apretar el gatillo.

Es 1961 y el asesinato del general nazi Calavera (en la anterior entrega) logró ganar una batalla pero no la guerra. El mundo está arrodillado al nazismo, y el jugador, en la piel de BJ Blazkowicz, deberá liberarlo matando a todo cuanto nazi se cruce en su camino e iniciar así la Segunda Revolución Americana. No será tarea fácil, pero sí muy divertida, la verdad sea dicha.

La aventura comienza con su protagonista en silla de ruedas, herido y lisiado. Aún así, metralleta en mano se iniciará un camino entre pasillos y balas, salpicado con una buena ración de violencia y humor. La sátira está muy presente en Wolfenstein II, y las cinemáticas desbordan de humor negro, quizás no apto para todo el mundo. El motor gráfico cumple sobradamente, la fluidez en cámara es sobresaliente y la sensación de inmersión está realmente conseguida. El sistema de juego combina los elementos de un FPS (First Person Shooter) con ciertos aspectos de sigilo o estrategia. No se profundiza excesivamente en este campo, y es que aquí de lo que se trata es de cubrirse, disparar, cortar con el hacha y matar nazis. Es un planteamiento sencillo pero terriblemente adictivo.

Posee una buena duración y una rejugabilidad (en base a ciertas elecciones) bastante buena, por lo que la acción no acaba con los títulos de crédito. Hay más, y volver a usar todas las armas del juego, cada una diferente y única, es una excusa excelente.

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