Los asesinos recuperan su esplendor

La saga Assassin?s Creed celebra sus diez años con un título que aspira a convertirse en uno de los mejores de su historia y revitaliza la franquicia tras años estancada en secuelas sin pena ni gloria. Hace del Antiguo Egipto un escenario formidable y dota al jugador de libertad plena para recorrerlo en busca de venganza y justicia.

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Si algo ha demostrado la industria del videojuego es que por muy buena franquicia que uno tenga, por genial que sea la saga, no puede estirarse hasta el infinito sin romperse. Hace diez años salió el primer Assassin’s Creed de la historia, momento en el que Ubisoft supo que tenía algo grande entre manos. Se hicieron hasta ocho continuaciones más, una por año, cual FIFA. El público se cansó, los desarrolladores en algún momento también, y cada anuncio sobre una nueva secuela se volvió estacional, como un producto fabricado en serie, sin atisbo de frescura desde hacía años. La entrega de Syndicate fue la gota que colmó el vaso, y Ubisoft retrasó el lanzamiento de Origins y dio un año extra para su creación. Una sabia decisión, pues ha supuesto la revitalización de una de las franquicias más rentables de la historia, una reconstrucción de la misma, y una agradable sorpresa para los fans y los profanos a la saga.

Asassin’s Creed Origins (ACO) es una aventura mayúscula. Jugarlo supone un apasionante viaje al Antiguo Egipto, momento histórico en el que se ambienta el título; concretamente, en el 49 a.C. Esa mezcla de historia y ficción, cual novela de Dan Brown, es la insignia de la saga y casi siempre ha resultado en narrativas ciertamente emocionantes y con una buena dosis de intriga. En ACO se cumplen las expectativas, pero el despliegue paisajístico es tan grande que acaba por absorberlo todo.

Los desiertos, oasis, lagos, templos y ciudades de Egipto son los protagonistas indiscutibles del nuevo título de Ubisoft que, cabe decir, es gigantesco. La libertad de la que dispone el jugador es casi total, y recorrer los parajes del juego supone un auténtico gozo. La recreación es espectacular, como poco; y simplemente caminar o galopar por ella casi podría justificar la compra de ACO. Las tormentas de arena son bellas, así como los efectos y reflejos del agua son abrumadores. Los creadores hasta han incluido la posibilidad de sacar fotos durante la aventura (y hasta editarlas cual Photoshop con una herramienta incluida en el propio juego) y compartirlas con otros jugadores a través del mapa.

No solo de gráficos vive el hombre, y la saga necesitaba de más que un espacio bonito para recuperar el esplendor perdido. El sistema de combate y peleas ha cambiado, incluso la IA de los enemigos ha sido mejorada (aunque tampoco es que sean especialmente listos). Por otra parte la interfaz en pantalla se ha visto resumida muy en la onda de Skyrim. También se ha apostado por un sistema de evolución del personaje muy rolero, al estilo de The Witcher III, que le sienta estupendo. Además, el jugador cuenta con la inestimable ayuda del águila Senu, con la que podrá observar y localizar a los enemigos desde las alturas. Su uso es divertido y aporta un punto de vista diferente a la hora de planificar un plan para abordar un campamento enemigo.

El apartado de sonido es sobresaliente. Los animales que se oyen, las gotas de agua, el choque de espadas… La inmersión es total. Cabe una mención especial al trabajo de doblaje de Jordi Boixaderas como Bayek, el Medja (una especie de defensor del pueblo de la época) y protagonista de ACO, y al que muchos recordarán por haber sido la voz de Russel Crowe en Gladiator, o la de Boromir en El Señor de los Anillos.

¿Todo es perfecto? No, pero ACO tampoco posee flaquezas realmente alarmantes. Algunas misiones pueden resultar repetitivas en exceso, y el control puede ser algo tosco en ocasiones. También la enorme cantidad de puntos que ver y visitar puede avasallar a aquel que no esté acostumbrado a juegos de corte tan abierto. Con todo, son pequeños detalles, fácilmente olvidables u ocultos por unas virtudes que convierten a ACO en un imprescindible de la saga. El fénix ha renacido de sus cenizas.

El gusto por los micropagos dentro de la industria está en absoluto auge dentro de las compañías, y ACO no se libró. Las críticas llovieron sobre Ubisoft al ver cómo se había implantado un sistema de botines o cofres, gracias al cual el jugador puede obtener diferentes beneficios durante el juego aportando dinero real (mejores armas, trajes, monturas…). La realidad es que en ningún momento es obligatorio hacer uso de ellos, ni aportan nada que no se pueda obtener jugando. Aceleran la experiencia, pero no la cambian. Su inclusión puede o no ser motivo de debate, pero su importancia real en el juego es igual a cero.

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