Lección a la industria actual del videojuego


M ás que en ninguna otra industria cultural, en los videojuegos el medio es el mensaje. Las palabras de Cervantes siguen siendo las mismas en la pantalla de un libro electrónico; las secuencias de El Padrino lucen tanto en el cine como en una tableta. El lenguaje de los juegos se expande con cada salto tecnológico, sí, pero a cambio los títulos clásicos se ven arrastrados por la obsolescencia del hardware que los acogió. El software puede revivir gracias a la emulación y las remasterizaciones. Y, sin embargo, no es lo mismo.

Al igual que un fanático del motor repara un vehículo clásico para escucharlo rugir como antaño, que los melómanos permanecen aún hechizados por el crepitar del vinilo, una pequeña escena de aficionados a los microordenadores de los años 80 se esfuerza por mantener vigente el pasado de los videojuegos, hoy convertidos en el sector del ocio más lucrativo del mundo. La comunidad surgida alrededor del estándar japonés MSX está en el origen de las convenciones retro que se celebran en España.

Aquellos ordenadores desaparecidos hace ya más de 20 años acogieron, por ejemplo, el nacimiento de la saga Metal Gear, cuyo creador, Hideo Kojima, se pasea hoy del brazo de estrellas del cine como Mads Mikkelsen o Guillermo del Toro con las que trabaja en su nueva obra interactiva. De ahí la importancia de preservar aquel legado.

No obstante, el videojuego no pertenece a un museo, encerrado en vitrinas. Solo tiene sentido si se juega. Por eso hay quienes siguen alimentando de creaciones nuevas aquellas antiguas máquinas, expandiendo también las posibilidades de sus circuitos. En el 2017, cuando asomarse a un videojuego implica pasar por un pesado ritual de instalaciones y parches digitales, hay un acto hermoso en poder palpar y colocar un cartucho a estrenar en una plataforma que dábamos por extinta. En jugar, con aquella sencillez de entonces y sin un ápice de nostalgia, a un matamarcianos de scroll vertical como Codename: INTRUDER. Uno que colocar en la estantería donde guardamos el mítico Aleste.

De lo que hacen estos programadores y jugadores empeñados en mantener vivo el MSX puede aprender también alguna lección la gigantesca industria actual del videojuego. En apenas unos días, Nintendo lanzará al mercado su nueva consola, Switch. ¿Saben cuál es el soporte escogido para sus juegos? El cartucho.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
10 votos
Comentarios

Lección a la industria actual del videojuego