Los fallecidos en accidente aumentan

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Salvador Sas | EFE

Un total de 1.145 personas fallecieron en siniestros de tráfico en las carreteras españolas a lo largo del 2022. Supone un 14 % más que en el pasado año, aunque el ministro Marlaska lo compara con el 2019 para blanquear la cifra a solo un 4 % más. Bajan las víctimas de moto y suben las de ciclistas.

22 ene 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

La comparecencia anual del ministro con los responsables de Tráfico se produjo el pasado 9 de enero y en ella se dieron estas cifras de mortalidad, aunque comparándolas con el 2019, que supone un balance menos negativo que respecto a las del año pasado. A pesar del panorama sombrío no hubo ni un atisbo de autocrítica por parte de los responsables de Tráfico e incluso el ministro se atrevió a decir que «las cifras de siniestralidad están por debajo de la media de los países de la Unión Europea, lo que ha hecho a España un referente internacional en seguridad vial».

Las cifras son negativas, pues los índices de movilidad indican que se registraron 439,8 millones de movimientos de largo recorrido por carretera, lo que supone solo un 3 % más que los realizados en el 2019. Hay que decir que el parque de vehículos se ha incrementado un 3,6 %, llegando a los 35,6 millones.

Las carreteras gallegas están en mal estado

El final del año 2022 y el comienzo del 2023 han sido trágicos en las carreteras gallegas, con numerosos fallecidos en accidentes de autobús, coche, moto o peatones. Lo dice bien claro el balance de víctimas a lo largo del pasado año, que se elevó a 89, once más que el año anterior. Y gran parte de estos accidentes quedan señalados al producirse en vías convencionales que presentan muy mal estado de conservación, con firmes irregulares y bacheados, deficiente pintura y arcenes tomados por la maleza. Todo esto agravado con una climatología muy adversa donde la lluvia o la niebla no juegan a favor de la seguridad precisamente. 

En Nochebuena se producía un accidente con todas estas características en el que un autobús que hacía la línea Lugo-Vigo caía al río Lérez desde un viaducto a la altura de Cerdedo-Cotobade, con el resultado de siete víctimas mortales. Poca visibilidad, lluvias intensas, presencia de bolsas de agua en la carretera y deficiente estado del guardarraíl protector fueron algunas de las circunstancias de este mortal accidente.

Escaso mantenimiento

Y es que el mal estado de las carreteras es una constante en casi todos los accidentes que se producen en Galicia. Desde atropellos por falta de visibilidad en los arcenes o deficiente pintado de pasos de cebra hasta salidas de vía por el mal estado de los elementos de separación de ambos sentidos, o presencia de jabalíes y otros animales en la calzada, incluso en autovías o autopistas, con un vallado deficiente de las mismas. Y eso incluye, como norma general, un deplorable estado del asfalto, con baches y presencia de bolsas de agua que propician el aquaplaning.

Muy pronto se conocerá el informe anual (Eurorap) que el RACE facilita sobre el estado de las carreteras españolas y europeas y sus puntos negros, en los que Galicia ha tenido protagonismo en los últimos años con los tramos de acumulación de accidentes con más víctimas. Veremos si esta tónica se mantiene respecto al 2022.

En Galicia, además, hay especial incidencia en atropellos, por la dispersión de la población y la prolija red viaria secundaria. En este sentido, el uso de chalecos reflectantes en los desplazamientos de peatones por esas carreteras es casi nulo, lo cual, unido a la escasa iluminación y a la maleza que invade los arcenes, propicia situaciones de riesgo. También en las ciudades se producen nuevas situaciones ante la llegada de medios de movilidad alternativos. Está creciendo el uso de bicicletas y patinetes y ello implica que hay que adecuar las vías urbanas a estos nuevos actores.

Y por último deberíamos incluir en este repaso al tráfico gallego la antigüedad del parque móvil, que en el caso de nuestra comunidad supera los trece años de media. Es otro aspecto diferenciador de Galicia que incide en los accidentes y su mortalidad, con coches con pocas medidas de seguridad.

Carreteras convencionales 

En el informe del Ministerio del Interior se destaca que las carreteras convencionales siguen siendo las que más fallecidos registran, 833 personas, aumentando un 5 %. En cuanto a tipos de accidentes, las salidas de vía suponen un 42 % de los fallecidos, un 13 % más que en el 2019. Por tipo de usuario sorprende el descenso de los motoristas fallecidos, que han sido 251, 35 menos que hace dos años. A cambio aumentan un 10 % las víctimas mortales en coche, mientras que los fallecidos en bicicleta han sido 44.

Tras conocerse estos datos, asociaciones como el RACE han mostrado su preocupación al considerar que la falta de mantenimiento y la escasa inversión en las carreteras convencionales contrasta con el incremento impositivo que sufren los automovilistas en combustibles y peajes. También reclaman la activación de acciones efectivas de formación, información y concienciación, sobre todo para el uso de cinturones, casco o chalecos reflectantes, en el caso de peatones.

Ante los datos ofrecidos en la comparecencia de Grande-Marlaska, asociaciones como Automovilistas Europeos Asociados, a través de su portavoz, Mario Arnaldo, hicieron hincapié en la medida tomada el pasado mes de marzo de eliminar los 20 km/h de margen en la velocidad en los adelantamientos, que pudo ser negativa, ante el aumento de siniestralidad en vías convencionales. Plataforma Motera, por su parte, señala que no vale poner más radares y reducir la velocidad como única medida.