Un verano con exceso de drogas al volante

Por José Manuel Pan

EXTRAVOZ ON

Guardias civiles preparados para realizar un control de drogas y alcohol en el peaje de la AP-9 en Fene.
Guardias civiles preparados para realizar un control de drogas y alcohol en el peaje de la AP-9 en Fene. CESAR TOIMIL

Más de mil conductores dieron positivo en drogas este verano en las carreteras de Galicia. La cifra duplica la registrada en el mismo período del 2019, por lo que la preocupación es máxima en los responsables de Tráfico. La vuelta a la normalidad está siendo complicada

21 sep 2021 . Actualizado a las 10:35 h.

L a preocupación es máxima porque se está detectando un peligroso aumento de los positivos en drogas al volante. Lo ocurrido este verano en Galicia muestra el peor escenario, con 1.049 conductores con droga en su organismo (17 cada día). Son 900 casos más que en el mismo período del 2020, aunque hay que tener en cuenta que la Guardia Civil estaba en ese tiempo dedicada casi de lleno al control de la movilidad por el covid. En todo caso, es tal el incremento (el doble de casos que en el 2019) que hay quien piensa que no se detectan más positivos porque no se hacen tantas pruebas de drogas como de alcoholemia. Hay parte de razón en esa reflexión ya que es evidente que se hacen muchos más test de alcohol que de drogas. Los primeros son muy rápidos y se pueden hacer de manera masiva y aleatoria. Muchos lectores de este artículo habrán sido testigos en primera persona de la agilidad con la que se ejecuta un test de aire en el etilómetro. Si el resultado es negativo, la prueba dura unos minutos y el conductor continúa su marcha sin haberse bajado del vehículo. Es bien distinto con las drogas. Hay que recoger una muestra de saliva del automovilista mediante un bastoncillo que este debe humedecer en su boca durante unos minutos. La muestra se introduce en un dispositivo que indicará si es positivo. Si es así, se pide una segunda muestra que se envía a un laboratorio especializado para contrastar el resultado de la primera.

PRUEBAS MÁS SELECTIVAS

Los kits de drogas son más escasos que las boquillas de los test de alcohol. Por tanto, las pruebas son más selectivas. Por lo general, se realizan casi sobre seguro, lo que ofrece un alto índice de acierto. El test suele hacerse a conductores con signos de haber consumido drogas, bien porque el agente lo detecta a primera vista, o porque el conductor da negativo en alcohol pero evidencia estar bajo los efectos de drogas. Por eso hay tanta diferencia en el número de pruebas. En los dos meses del verano se hicieron 144.000 test de alcohol en Galicia. De drogas fueron poco más de 2.500.

UN VERANO COMPLICADO

En el análisis del verano en las carreteras gallegas tienen un lugar destacado el alcohol y las drogas, solos o en combinación, ya que cada vez se detectan más casos de mezclas de ambas sustancias tóxicas, en especial alcohol con cocaína o cannabis. María Rivas, subdelegada del Gobierno en A Coruña, ve «especialmente preocupante» la creciente relación entre conducción y consumo de drogas. Lo atribuye a «malos hábitos» derivados de las ganas de recuperar la normalidad tras la pandemia. María Victoria Gómez Dobarro, coordinadora de la DGT en Galicia, apunta también que desde el año pasado, debido al protagonismo de los controles de movilidad, se arrastra la sensación de que hay menos vigilancia del tráfico y que eso pudo haber traído una especie de relajamiento en el cumplimiento de las normas, como ocurrió con el alcohol y las drogas.