Harm Lagaay y el Porsche Carrera GT: nacidos para correr

Por Ignacio Ferreiro González

EXTRAVOZ ON

cedida

Preservar el carácter deportivo arraigado desde sus orígenes en un fabricante como Porsche y ser a la vez capaz de actualizarlo y adaptarlo a las complejas condiciones del mercado ha sido el desafío afrontado y superado por el diseñador holandés Harm Laggay

21 sep 2021 . Actualizado a las 11:03 h.

Tras responder al anuncio aparecido en la revista Christophorus, en septiembre de 1971 un joven diseñador holandés se incorporaba al departamento de diseño de Porsche en Weissach, en las inmediaciones de Stuttgart, del que desde dos años antes era responsable Anatole Lapine. Contaba entonces con solo 24 años, y una escasa experiencia profesional. Nacido en La Haya en diciembre de 1946, se había formado en el Instituto de Tecnología Automotriz de Driebergen, y comenzado su carrera en 1967 como ilustrador técnico para Piet Olyslager en Soest, en el sureste de Holanda, que se encargaba entonces de los manuales de los modelos de la francesa Simca, a cuya filial holandesa se incorporaría al año siguiente, aún como ilustrador.

Su llegada a Porsche se producía en una época de transición en la que unos resultados económicos nada favorables llevaban a plantear la ampliación de la gama más allá del eterno 911. Además de colaborar en la segunda generación de este modelo, y mientras Lapine trabajaba en el que sería el futuro 928, Lagaay se encargará del diseño de otro de los nuevos lanzamientos, el 924 de 1975, que, a pesar de la controversia entre los fieles de la marca por abandonar la configuración tradicional del fabricante, supondría un importante éxito económico que aliviaba temporalmente la situación de la empresa.

Con el respaldo de su reconocido trabajo para el fabricante alemán, en 1977 Lagaay abandona Porsche al ser reclutado por Ford Europa para su centro de diseño de Colonia, donde participará en el desarrollo de modelos como la 3.ª generación del Escort de 1980, el Sierra de 1982 o el Scorpio de 1985, bajo la dirección del entonces vicepresidente de Diseño, Uwe Bahnsen.

En 1985 volverá a cambiar de destino para trasladarse a Múnich e incorporarse a BMW como responsable de un departamento de nueva creación, BMW Technik GmbH, concebido como un centro de innovación encargado del desarrollo de proyectos avanzados, cuyo primer producto sería el Z1 de 1987, un modelo con el que la marca pretendía revitalizar su imagen y demostrar que seguía en la vanguardia en cuanto a propuestas técnicas y estilísticas, pero que se vería escasamente respaldado por sus resultados comerciales.

Finalmente, la retirada de Anatole Lapine en 1989 llevará a Lagaay definitivamente de vuelta a Porsche como director de diseño, cargo en el que permanecerá ya hasta su jubilación en el 2004, y en el que le sucederá Michael Mauer.

El retorno de Lagaay se produce cuando la empresa atraviesa de nuevo una delicada situación económica, con un 911/964 superado por sus competidores y tras la importante caída de las ventas en el mercado americano, que supondrá la aplicación de estrictos criterios de reducción de costes en los que habrá de involucrarse también su departamento. Durante este período, además de innovadoras propuestas propias como los concept cars Panamericana de 1989 o el 989 de 1990 con el que anticipaba la propuesta de un modelo de cuatro puertas, dirigirá el equipo responsable tanto de los modelos deportivos como el encargado de ampliar la gama hacia nuevos segmentos, supervisando el trabajo de diseñadores como Tony Halter, Pinky Lai, Grant Larson o Stephen Murkett.

A las actualizaciones del 911, el 993 de 1994 y el 996 de 1997, que disfrutarán de una buena acogida comercial manteniendo un coste de fabricación contenido, se sumarán nuevos modelos como el Boxster presentado como prototipo en el Salón de Detroit de 1993 y finalmente lanzado al mercado en 1996, que como alternativa de acceso a la marca jugará un papel fundamental para reflotar las finanzas del fabricante, como 20 años antes había sucedido con el 924. El Cayenne del 2002 conseguía además la apertura de un rentable nicho de mercado, y un año más tarde, con la empresa en una situación ya saneada, se presentará un superdeportivo que se convertiría en el nuevo buque insignia de la marca: el Carrera GT, que supondrá el brillante broche final a la carrera de Lagaay.

Aficionado entusiasta de las carreras, y asiduo participante en pruebas de vehículos históricos, Lagaay colabora también habitualmente como jurado en concursos como el Villa d’Este.

grandes diseñadores

HARM LAGAAY

PORSCHE CARRERA GT

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