Manu Campa: «Lo que más he pintado es el Porsche 911»

Por Juan Ares

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Manu Campa, madrileño de 38 años, es ya, a pesar de su juventud, un referente mundial en la pintura de cuadros de automóviles. Después de exponer en Tokio, Miami, Nueva York o Lisboa llega a Galicia con una muestra, hasta finales de julio, en la galería viguesa Espacio Beni.

18 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Lo de Manu Campa es la historia de un éxito que comenzó en su época de mal estudiante, como él reconoce, cuando se pasaba el tiempo en clase pintando retratos de sus profesores. Menos mal que no se decidió a estudiar Arquitectura, como quería su familia, y se licenció en Bellas Artes, tras lo cual comenzó a tener sus primeros ingresos pintando retratos. Después pintó bicicletas, una de sus pasiones, lo que le proporcionó popularidad, para luego atreverse con su otra gran pasión, los automóviles.

-¿Qué coche te fascinó más, de los que has pintado?

-El Porsche 911, que fue el que me hizo popular entre sus propietarios, que me empezaron a demandar cuadros de sus coches.

-¿Qué técnica empleas y sobre qué pintas?

-Pinto acrílico sobre lienzo, y aunque me tildan de pintor hiperrealista no me considero así. Y después hago formatos medios y grandes, no pinto nada pequeño.

-¿Consideras que has tenido éxito?

-Pues sí que lo he tenido, en el mundillo del arte se puede decir que sí. No es que sea un tío que venda muy caro o que salga en las revistas de arte, pero me consta que tengo mucha demanda, lo cual en el mundo del arte es muy raro. Tengo lista de espera de un año y eso es rarísimo pintando cuadros, y me invitan a eventos en medio mundo, lo cual no es algo que esperara.

-¿Tienes algún referente mundial en la pintura de coches?

-No, sigo alguno en Instagram, hay un ruso que pinta bien, pero ninguno que haya alcanzado mucha notoriedad o que me guste especialmente. He visto pinturas de Goodwood o de Mónaco que me han llamado la atención, pero nada más.

-¿Has sido autodidacta, entonces?

-Creo que sí, intenté buscar mi camino, que me llevó a hacer piezas muy limpias, con un fondo plano y centrarme mucho en el objeto.

-¿Tratas mucho los reflejos, no?

-Al final eso es la magia, cuando ves un coche es una especie de masa de un color que no es más que lo que refleja. De hecho, mi sitio fetiche es el Palacio de Cristal de la Casa de Campo, donde se celebra el ClassicAuto y donde voy a hacer fotos para pintar cuadros, porque hay una cristalera de fondo que hace un efecto bestial, hay lucecitas de puntos que producen brillos y es lo que más me gusta.

-¿Ya te puedes considerar un artista internacional?

-En ventas sí, vendo de hecho fuera de España el 60 % de mi obra desde el 2014. Desde esa fecha me empezaron a llover los encargos de Los Ángeles, Miami, Japón... tengo cuadros originales míos como en 40 países, que es algo salvaje.