Una gran devoradora de curvas

EXTRAVOZ ON

YAMAHA

Un par fuerte y progresivo y un chasis y suspensiones que le dan un buen comportamiento dinámico hacen de la Tracer 7 la moto perfecta para viajar o para usar a diario. Nos gusta su mirada felina y la comodidad.

21 jun 2021 . Actualizado a las 10:04 h.

Rebautizada como Tracer 7 -antes Tracer 700- la sport touring de media cilindrada de Yamaha lleva ya varios años sorprendiéndonos con su versatilidad. Empezando por un motor de dos cilindros y 72 CV que catapulta la moto gracias al bajo peso de 196 kilos en orden de marcha; siguiendo por un chasis compacto y ligero con basculante de aluminio; y terminando con un sistema de suspensiones totalmente regulable de forma manual.

El asiento es amplio y cómodo, con una elevación en la parte posterior que permite al piloto apoyar un poco el final de la espalda. La altura al suelo facilita manejarla en parado o en marcha, con las piernas abrazando suavemente el depósito, y la visibilidad de la pantalla de información es excelente.

La Tracer 7 mantiene la mirada felina que estrenó el año pasado, al incorporar dos faros led gemelos bajo el carenado frontal, al estilo de la R1 y la R6. La cúpula en forma de T, con un asa para subirla o bajarla con una sola mano, no crea turbulencias, aunque en su posición más elevada no evita que nos dé el aire por encima del pecho. En opción hay una pantalla touring más amplia.

Con un tanque de gasolina de 17 litros, la autonomía roza los 400 kilómetros, y si le ponemos maletas no habrá límites de a dónde podemos viajar. Lo haremos de forma suave y ágil, ya que esta moto tumba y levanta con una facilidad pasmosa. Es una devoradora de curvas, en la que se ha prescindido de electrónica (modos de conducción, control de tracción) para abaratar su precio: 8.599 euros.

El embrague es mantequilla y la elasticidad del motor permite circular en cuarta incluso a baja velocidad. Es una trail asfáltica de libro, que es lo mismo que decir que es una moto apta para todo uso, desde cogerla en el día a día para ir a trabajar o movernos por entornos urbanos como planificar largos recorridos.

El diseño agresivo de su semicarenado y detalles como los cubremanetas futuristas, junto a sus ópticas full led (incluidos los intermitentes), hacen de la Tracer 7 una moto muy atractiva y muy apropiada también para desplazarnos con pasajero.

Ténéré 700: volver a disfrutar

A finales de los 80 y principios de los 90 llegaron al mercado una serie de motos trail que harían historia por su simplicidad, sus grandes aptitudes para el off road y la diversión que proporcionaban. Yamaha se ha propuesto devolver esa emoción -perdida, un poco, con la llegada de las grandes y sofisticadas maxitrail- con la Ténéré 700: con el mismo motor de la Tracer 7 ha montado una moto que cuenta con una parte ciclo especialmente adaptada para salir del asfalto. La horquilla delantera telescópica de gran recorrido (210 mm) y la suspensión trasera (200 mm) son totalmente regulables. Las llantas de radios (de 21 pulgadas delante y 18 en el eje posterior) calzan neumáticos mixtos de serie, unos Pirelli Scorpio Rally STR con gruesos tacos que le sientan de maravilla. El asiento es firme y el piloto no resbala sobre él en las frenadas o aceleraciones. Y, sobre todo, la ligereza: solo 204 kilos con el depósito de combustible (16 litros) y el de aceite llenos. Moverla es una gozada, es de esas motos que caen solas en curva y la sensación de control es total. A ello contribuye una cintura de avispa gracias a su estrecha carrocería, que facilita desplazar el peso tanto sentados como de pie sobre las estriberas.

La distancia libre al suelo es de 240 mm y por si acaso hay un precioso cubrecárter de aluminio. La careta frontal con cuatro faros led, el ABS desconectable sobre la marcha y los paramanos completan un conjunto que no necesita mapas de motor, ni control de tracción para dibujar una sonrisa debajo del casco. Por 10.099 euros hay pocas cosas tan auténticas.