Audi R8 V10 Decennium: un superdeportivo con traje de calle

El Audi R8 V10 Decennium, del que solo se han fabricado 222 unidades, es uno de esos coches que nos hacen soñar y que representan la cumbre de la tecnología, el diseño y la pasión aplicados al automóvil.


E l Audi R8 V10 mide 4,42 metros y es muy ancho, casi dos metros, y muy bajo, apenas 1,23 metros de altura. Tiene la estampa de un superdeportivo, que es exactamente lo que es este coche. Las tomas de aire laterales y la línea descendente del techo acentúan un diseño que culmina en la superficie acristalada posterior: bajo ella podemos ver el impresionante motor de 10 cilindros en V, protegido por una barra estabilizadora en forma de X.

Entrar al cockpit no es fácil, hay que agacharse mucho y quedamos encajonados en unos asientos deportivos que sujetan de forma excelente pero son cómodos. El volante, forrado de de alcántara al igual que la palanca, el techo y las butacas, tiene un tacto delicioso; integra el botón de arranque y otros dos para acceder a los modos de conducción. Un cuadro de instrumentos totalmente digital muestra toda la información, incluyendo el par motor, las fuerzas g, los tiempos por vuelta, la temperatura del aceite del motor o la transmisión, así como la presión y temperatura de los neumáticos.

El Audi R8 V10 Decennium tiene un motor de 5.200 centímetros cúbicos y diez cilindros que rinde 620 caballos. Es un potencia descomunal y lo más increíble es que no necesita de un turbocompresor para ofrecer un par de 580 Newtons. Este es un motor atmosférico que gira a más de 8.000 revoluciones por minuto y propulsa el coche con unas cifras estratosféricas: acelera de 0 a 100 en 3,1 segundos (insisto, sin turbo ni apoyo de motores eléctricos) y alcanza una velocidad de 331 kilómetros por hora.Necesitaríamos un circuito y la sangre fría de un piloto para sacarle todo el partido a este coche, pero eso no significa que no se pueda disfrutar en una conducción normal.

La tracción es a las cuatro ruedas y la caja de marchas de 7 velocidades, todo regulado electrónicamente. Hay siete modos de conducción, incluyendo tres específicos para seco, mojado y nieve, y uno individual que permite modificar la relación de motor/cambio, suspensión, dirección, tracción y sonido del motor. Es ronco pero no excesivamente grave, con la típica aspereza de los coches de competición, un adictivo ronroneo al ralentí y unas emocionantes explosiones al acelerar y en las retenciones.

La carrocería está compuesta por una combinación de aluminio y plástico reforzado con fibra de carbono, lo que contribuye a un peso de poco más de 1.600 kilos. Hablar de estabilidad o rapidez de la dirección es irrelevante, pero sí merece la pena detenerse en el tacto de los frenos. Son carbocerámicos y actúan de forma inmediata pero con gran seguridad, sin bloquear en ningún momento, y el recorrido del pedal y la fuerza que hay que hacer para accionarlo es simplemente perfecto.

La suspensión es mucho más cómoda de lo que me esperaba y la ubicación del motor en posición central ayuda a que el coche tenga un centro de gravedad muy equilibrado. Es de lubricación por cárter seco y sus 40 válvulas están hechas de titanio, una muestra más de la tecnología que atesora este automóvil.

El equipamiento es un paquete cerrado, sin opciones. El colector de admisión del motor pintado en bronce, las llantas de 20 pulgadas del mismo color y las pinzas de freno en gris antracita son exclusivos de esta versión. El alerón, la tapa de las tomas de aire laterales y las carcasas de los retrovisores son de fibra de carbono. Los faros son de led con tecnología láser, que se activa a partir de 60 kilómetros/hora y duplica el alcance.

El habitáculo es razonablemente espacioso, sobre todo de la cintura hacia arriba. Tenemos una generosa guantera, bandeja de carga inalámbrica, un hueco para dejar objetos y dos portabebidas con tapa. Los asientos son calefactables y tienen múltiples regulaciones eléctricas, incluyendo la anchura del respaldo y la banqueta y la extensión de esta última. El coche cuenta con sensores de parking, cámara de visión trasera, control de velocidad de crucero, climatizador, navegador y un equipo de sonido firmado por Bang&Olufsen.

El Audi R8 está disponible desde 164.000 euros en tres versiones adicionales: una de 540 caballos y sin suspensiones electrónicas; otra de 570 caballos y una tercera Performance, con la misma potencia que la Decennium pero sin los detalles de la edición especial y cuya producción no está limitada. Esta última cuesta 223.000 euros. También hay una versión Spyder o descapotable.

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