El Citroën C4 rompe sus moldes

Citroën ha querido darle un aire nuevo a su compacto C4 y lo ha conseguido. El modelo, que acaba de llegar a los concesionarios, en nada se parece al C4 Cactus al que sustituye. Se trata de un compacto con aspecto cupé y un cierto aire recreacional tirando a SUV.


Este nuevo C4 ha logrado atraer muchas miradas y es que su diseño se aleja bastante de los modelos con los que viene a competir en el segmento de los compactos. Con sus 4,3 metros de longitud y 1,8 de anchura, su aspecto resulta una combinación entre cupé y SUV. En su frontal cobran protagonismo sus faros dispuestos en tres alturas y con tecnología Full LED, mientras que en el recorrido lateral sus protecciones, herederas del Airbump, y su altura libre al suelo le otorgan un aire recreacional que recuerda a otros modelos SUV. Su trasera rematada con una cintura alta, su pequeño spoiler y sus pilotos ya le ofrecen un aire al más puro estilo cupé. Bajo su portón se esconde un amplio maletero de 380 litros. Si por fuera sorprende, en su interior nos encontramos con un habitáculo amplio, con los asientos confort que ofrece la marca y que se combinan con la suspensión Advanced que tan buen resultado está logrando. Llama nuestra atención la información repartida entre una pantalla central de 10 pulgadas, un cuadro digital situado detrás del volante y -para no apartar la vista de la carretera- un eficaz Head Up Display que proyecta la información sobre el parabrisas.

Numerosas ayudas a la conducción nos permitirán disfrutar de las prestaciones de motores de ciclo gasolina, diésel o eléctrico. En gasolina la marca ofrece el 1.2 Pure Tech, capaz de otorgar 100, 130 o 155 caballos, mientras en diésel la apuesta es por el 1.5 BlueHDi de 110 o 130 caballos. Algunos, con caja de cambios automática. Los precios comienzan en el entorno de los 20.000 euros.

El primer compacto eléctrico de Citroën

El foco de atención del nuevo C4 lo acapara la versión cien por cien eléctrica, con el que la marca se adentra en el mercado de los coches limpios para competir en el difícil segmento de los compactos. Sus primeros pasos con este tipo de motorización Citroën los dio con el anterior Berlingo y con el pequeño C-Zero, aunque este último fue un modelo más testimonial que otra cosa.

Ahora las cosas han cambiado y la marca de los chevrones, apoyándose en la plataforma CMP, ya dispone de un modelo semejante al de sus hermanos gasolina y diésel, pero con una etiqueta de emisiones cero.

El motor utilizado ya lo usa el Grupo PSA en otras marcas como DS o Peugeot y corresponde a un propulsor capaz de generar 136 caballos de potencia alimentados por una batería de 50 kWh, que a su vez le permitirá autonomías de uso por encima de los 350 kilómetros en medida WLTP.

Su conducción resulta muy agradable. La combinación de sus cómodos asientos y su lograda postura al volante resaltan todavía más ante la ausencia del ruido del motor. Capaz de acelerar de 0 a 100 en menos de 10 segundos, en la ciudad seremos los primeros en salir de los semáforos o de cualquier apuro, ya que su par motor permite disponer de potencia desde muy bajas vueltas. Al frenar dispone de una función brake que permite utilizar el freno motor y al mismo tiempo recargar las baterías. Unas baterías con una garantía de 8 años o 160.000 kilómetros. Si hablamos de recarga, la marca anuncia 30 minutos para completarla, pero para ello debemos encontrar un punto de 100 kilovatios. En casa, con toma normal, se va por encima de las 6 horas. Su precio parte de 32.400 euros.

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