SYM Cruisym 300: entre la urbe y las autovías

La SYM Cruisym 300 es un escúter que levanta miradas a su paso y lo mismo sirve para callejear en la ciudad que para viajar a dúo. Tiene motor y capacidad para ello, y es un duro rival en un segmento muy disputado.


La marca SYM pertenece al grupo taiwanés Sanyang Motors, nacido en 1954 y que a principios de los 60 empezó a producir motocicletas en colaboración con Honda, para la que incluso fabricó el popular automóvil Civic en la década siguiente. SYM mantiene desde el 2002 acuerdos con Hyundai y KIA, además de producir para Bombardier -uno de los líderes mundiales de vehículos recreativos-, Peugeot Motorcycles y otras firmas. Con semejante bagaje no es de extrañar que esté haciéndose un hueco cada vez más grande en el mercado español de escúteres, donde cuenta con un catálogo de 17 modelos que van de los 50 a los 600 centímetros cúbicos.

En la mitad de la gama se encuentran dos motos de 300 cc, el HD y el Cruisym, y esta última hemos podido probarla gracias al concesionario Sportpasión de A Coruña. Se trata de un maxiescúter con aspiraciones touring y un diseño muy moderno. En el frontal destaca el doble faro acompañado por luces de día led, tecnología que también se extiende a los intermitentes y el piloto trasero.

El asiento tiene una gran amplitud tanto para el conductor como para el pasajero -que dispone de unas enormes asas y estribos retráctiles-, y debajo hay un enorme hueco en el que caben dos cascos integrales y más cosas. Está iluminado y se puede abrir directamente desde un botón en la piña izquierda.

El cuadro de instrumentos, con velocímetro y tacómetro pentagonales, cuenta con una pantalla LCD en medio con información básica (nivel de gasolina, temperatura del motor, voltaje de la batería y kilómetros totales y parciales).

El motor monocilíndrico rinde 27,3 CV y permite a la Cruisym 300 alcanzar los 140 kilómetros por hora de marcador en autopista. Lo hace de forma muy progresiva y sin vibraciones, que solo se notan en parado.

La gran pantalla, que se puede colocar en dos posiciones (con herramientas), no evita que nos dé el aire por encima del torso; las piernas, por debajo de las rodillas, y los brazos también quedan desprotegidos. La plataforma permite llevar los pies extendidos, lo cual redunda en las virtudes viajeras de esta moto. Es algo pesada (192 kilos), pero inclina y se mueve en parado con una facilidad pasmosa.

La Cruisym frena muy bien, pese a su único disco delantero, y tiene ABS. Cuesta 4.599 euros, incluyendo seguro gratis, y tiene cinco años de garantía.

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