El radar, mejor de tramo

Tráfico ve más justo controlar la velocidad en un espacio de varios kilómetros que hacerlo en un punto fijo.


L a velocidad excesiva es la segunda causa de los accidentes mortales que se producen en España. La primera es la distracción. Pero la velocidad es también «el elemento transversal común» en las salidas de vía, que suponen el 40 % de los siniestros mortales que se producen en las carreteras convencionales. Así lo reveló en el Congreso el director general de Tráfico, Pere Navarro, quien alertó de que «en seguridad vial, la velocidad es lo que mata». Los estudios de la DGT son contundentes sobre la importancia que tiene la velocidad, excesiva en unos casos e inadecuada en otros, en el origen de los accidentes más graves.

Esa influencia de la velocidad en los siniestros es lo que explica que las autoridades tengan como uno de sus objetivos la mejora de los sistemas de control en las carreteras para evitar que los conductores circulen por encima de los límites y para buscar «un tráfico más calmado», dicen desde la DGT. Destacan el buen comportamiento generado tras la reducción del límite máximo, de 100 a 90 kilómetros por hora, en las carreteras convencionales; sin embargo, ese dato positivo se vio ensombrecido con los excesos, algunos muy graves, detectados durante la desescalada y en un contexto de escasa circulación.

En Tráfico tienen claro que la velocidad es un problema y que los radares son, hasta el momento, la mejor forma para vigilar la velocidad. Esos puntos de control han mostrado su eficacia y hay zonas en las que la siniestralidad ha caído a cero tras la instalación de un radar. Esos sistemas de vigilancia siguen siendo la opción preferida, pero ahora la DGT apuesta más por los radares de tramo. Hasta no hace mucho, por cuestiones técnicas, esos radares solo se podían poner en autovías y autopistas, pero en la actualidad se pueden instalar en cualquier carretera. «Estamos yendo de los radares de punto fijo a los de tramo», dijo Pere Navarro en Congreso. «Nos parece más justo coger un tramo de tres kilómetros para controlar la velocidad. En un punto fijo puede haber un exceso puntual, pero circular con exceso de velocidad durante varios kilómetros ya no es tan justificable», explicó el director de Tráfico a los diputados.

En Galicia hay nueve radares de tramo. A la entrada del tramo vigilado, un dispositivo lee la matrícula y graba la hora a la que pasan los vehículos. Otro dispositivo situado al final del tramo registra el tiempo que han tardado esos vehículos en hacer el trayecto controlado y el sistema calcula la velocidad media. Si esta es superior a la permitida en esa carretera, los datos se procesan de forma automática y se tramita la denuncia por exceso de velocidad.

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