Llegó la hora de la moto


No es una frase oportunista, propiciada por el buen clima de estos últimos días. Es una reflexión al albur de los tiempos que corren, porque ya hemos explicado que la gente prefiere transportes individuales o familiares, antes que públicos. Y es que este titular vale igual para los coches, como ya dijimos en nuestro artículo del mes pasado. Estos días estoy conociendo y escuchando a mucha gente a la que le da yuyu meterse en un tren, en un autobús o en un avión. Las noticias en los medios no animan tampoco y así conocemos que en estos tres medios de transporte han llegado a Galicia personas contagiadas por covid-19 que, a su vez, han contagiado a otros familiares.

La moto proporciona experiencia de movilidad personal o, todo lo más, en pareja, con lo que su peligrosidad en el aspecto del contagio es prácticamente nula.

Pero cuando digo que llegó la hora de la moto no solo es por el oportunismo climatológico, ni por el del riesgo ante el covid-19. Hablo más bien de que estos últimos días nos han llegado buenas noticias del sector, que ha visto recogidos sus anhelos en el Plan Renove y el Plan Moves del Gobierno, donde hay presupuestos contemplados para la ayuda a la compra de motocicletas de combustión o eléctricas. Son cinco millones de euros destinados al Plan Renove que permitirán, al igual que pasa con los coches, que muchas motocicletas antiguas, con poca seguridad y excesivos consumos, emisiones y ruidos, acaben en la chatarra, sustituidas por motos limpias, silenciosas y seguras.

Lo mismo pasará con el Plan Moves, destinado a vehículos eléctricos, porque también existen motos eléctricas, aunque sean menos visibles que los coches de cero emisiones. Solo en las grandes ciudades, principalmente Madrid, son evidentes los pequeños escúteres eléctricos de compañías de alquiler por horas o minutos y que prestan un buen servicio a aquellos que necesitan un vehículo a pie de calle para ir de puerta a puerta.

Pronto empezaremos a ver el efecto de la moto eléctrica en el mercado de particulares, porque la oferta de estos vehículos es cada vez más numerosa.

Y cuando digo que llegó la hora de la moto hablo también de ese mercado que en el 2019 nos dejó en España tan buenas cifras, superando de largo las 200.000 matriculaciones, y que este año pretendía seguir creciendo. Un crecimiento que se truncó en marzo, pero que parece que poco a poco va retomando su senda positiva, con esas ayudas del Gobierno y los planes de financiación que tan generosamente ofrecen bancos y financieras.

España siempre fue país de moto. Las motos han sido siempre el segundo coche de muchos hogares. Hay cultura de moto. Y en los últimos años la moto se ha mostrado como el mejor vehículo para circular por las ciudades saturadas y para aparcar sin la sangría de los estacionamientos de pago al acecho.

Hay quien piensa que bicicletas y patinetes pueden solapar la funcionalidad de la moto, pero esto es mucho presuponer y ni siquiera en la seguridad, tantas veces puesta en entredicho en el caso de las motos, se pueden ver las ventajas de la bici o el patinete, igual de expuestos ante los vehículos de cuatro ruedas.

Apostemos por la moto, igual que apostamos por el coche, transportes individuales que nos proporcionan libertad.

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