Yamaha Tracer 700: más agresiva, pero igual de práctica

La Yamaha Tracer 700, derivada de la superventas MT-07, se renueva con una imagen más radical pero sin perder sus virtudes de trail asfáltica y su facilidad de uso. Con el peso en orden de marcha más bajo de su clase, 196 kilos, se mueve con agilidad en las curvas.


La mirada de la nueva Tracer 700 es más felina, al incorporar dos faros led gemelos bajo el carenado frontal, al estilo de la R1 y la R6. Los paneles laterales también se han rediseñado y el ancho asiento ofrece una posición de conducción ligeramente racing, empujando al piloto hacia el depósito. Frente a nosotros un cuadro de instrumentos totalmente digital (se maneja desde un interruptor en la piña izquierda) y una pantalla en forma de T que cuenta con un asa para subirla o bajarla con una sola mano. En su posición más elevada no evita que nos dé el aire por encima del pecho, pero no crea turbulencias y además en opción hay una pantalla touring más amplia.

La relación peso/potencia es muy buena, porque en esos 196 kilos ya van incluidos los 17 litros de un generoso tanque de gasolina -la autonomía roza los 400 kilómetros, aunque el consumo medio es algo mayor que los 4,1 litros a los 100 que declara la marca- y los 3 del depósito de aceite. En parado o en marcha movemos la moto como queremos, con una facilidad pasmosa para tumbar y levantar, lo que hace de la Tracer 700 una devoradora de curvas. No hay modos de conducción, ni control de tracción, pero no hacen falta: el embrague es suave y la elasticidad del motor permite circular en cuarta incluso a baja velocidad.

La suspensión delantera es ahora regulable en precarga y rebote, y la frenada está garantizada por dos discos ventilados delanteros mordidos por pinzas de doble pistón, contando además con ABS. Un sonido del escape demasiado eléctrico, casi de escúter, es de los pocos peros que se le pueden poner a esta moto; afortunadamente, en el extenso catálogo de piezas encontramos un Akrapovic creado ex profeso para la Tracer 700. No se merece menos.

Tmax 560, vuelta de torque al escúter deportivo por excelencia

Si hay un maxiescúter deportivo que arrasa en Europa ese es el TMAX, que ahora acentúa las sensaciones con su nuevo motor de 562 centímetros cúbicos. Con un 6 % más de par (55,7 Nm a 5.250 revoluciones), el bicilíndrico acelera y suena como nunca. Y para estar en consonancia se ha rediseñado la carrocería, que luce una parte trasera que parece el colín de un superbike.

El TMAX 560 monta un bastidor de doble brazo fabricado en aluminio fundido ligero, junto a un alargador basculante. El conjunto ofrece la elevada rigidez que necesita una moto con este rendimiento y que va equipada con una electrónica avanzada: control de tracción y dos modos de conducción para alternar entre una entrega de potencia suave en ciudad y un comportamiento más agresivo en carretera.

En el espacio debajo del asiento podemos guardar un casco integral o dos tipo jet. Para desbloquearlo, al igual que para arrancar el motor o poner o quitar el caballete, el sistema de encendido sin llave facilita mucho las cosas; basta llevar encima el mando smart key. Parte de 12.499 euros y hasta los 14.399 de la versión Tech MAX, que incluye parabrisas eléctrico, control de velocidad de crucero y puños y asiento calefactables.

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