Skoda Superb: distanciamiento en familia

El Skoda Superb Combi es uno de los coches más amplios del mercado, con un equipamiento muy completo y excelentes prestaciones. Parte de 26.900 euros en su versión de gasolina de 150 caballos, pero nosotros hemos conducido la versión Sportline con motor diésel de 190 caballos y el rapidísimo cambio automático DSG de siete marchas, que cuesta 37.600 euros.


El Skoda Superb Combi mide 4,86 metros y las líneas rectas marcan su diseño. La parrilla y los retrovisores en negro, el faldón delantero con calandra en nido de abeja y el spoiler trasero le dan un toque deportivo, pero el coche está muy proporcionado y las líneas son armónicas, con una importante superficie acristalada.

Los tonos oscuros dominan también en el interior, con acabados que sin ser de lujo son bastante buenos. Los asientos y los paneles interiores de las puertas son de microfibra, los huecos están forrados y muchas partes del salpicadero tienen un tacto acolchado. El cuadro de instrumentos, que Skoda denominal Virtual Cockpit, es una pantalla digital que puede mostrar diferentes vistas. La información se ve perfectamente a través del volante, achatado por abajo. Otro panel táctil de 8 pulgadas permite manejar el ordenador de a bordo, la configuración del vehículo y el sistema multimedia; el funcionamiento es claro e intuitivo.

El habitáculo tiene muchas soluciones prácticas, como huecos en las puertas para ocultar paraguas, espacio para botellas de un litro, guanteras refrigeradas y una trampilla para objetos largos tras el reposabrazos trasero. El retrovisor interior no tiene marco y la visibilidad a través de él es muy buena, a pesar de la longitud del vehículo.

Pero lo más sobresaliente es el espacio disponible en las plazas posteriores, que permite que dos adultos lleven las piernas semiestiradas. Únicamente el pasajero del medio irá un poco más incómodo debido al grueso túnel central. Esta amplitud no resta capacidad al maletero, que cubica 660 litros, el segundo más grande de su categoría, solo por detrás del Mercedes Clase E familiar. En los laterales tiene dos grandes compartimentos con tapa y debajo del piso encontramos una rueda de repuesto de tamaño normal. Unas piezas de plástico con velcro se extraen y posibilitan separar la carga. Además hay puntos de anclaje, ganchos retráctiles, toma de 12 voltios y unos tiradores para abatir los respaldos traseros.

Motor

El motor de este coche es un 2.000 centímetros cúbicos con cuatro cilindros y 190 caballos. Acelera de 0 a 100 en solo 8,4 segundos, una cifra muy buena y en la que sin duda influye el bajo peso del vehículo, que apenas supera los 1.600 kilos. Lo más extraordinario es lo silencioso que es, y de hecho en marcha únicamente vamos a escuchar ruidos aerodinámicos y nada de lo que pasa debajo del capó. Este motor va unido a un cambio automático DSG de siete velocidades, muy evolucionado y con un funcionamiento también muy fino. El resultado es un confort de marcha elevado que nos va a permitir hacer muchos kilómetros y llegar descansados.

Podemos elegir cuatro modos de conducción: Eco, Normal, Sport y uno que permite modificar la propulsión, la fuerza de la dirección y otros elementos como el climatizador o las luces. Con un par máximo que se obtiene a partir de 1.900 revoluciones, la soltura está garantizada y puede alcanzar una velocidad máxima de 230 kilómetros por hora. 

Aunque lleva un tren de rodaje deportivo, rebajado en 15 milímetros respecto al de serie, la suspensión es más bien blanda y enfocada al confort. Eso hace que el coche incline un poco al entrar en las curvas, aunque se mantiene en el carril como si fuera sobre raíles y las traza de forma precisa. Opcionalmente puede montar un tren de rodaje adaptativo que regula la dureza de la amortiguación en función del piso de la carretera.

El consumo combinado son 6,1 litros a los cien, que aumenta si llevamos el coche cargado o abusamos de la potencia disponible. Lleva depósito de AdBlue y cumple la norma Euro 6.

Equipamiento

Nuestra unidad de prueba, cedida por el nuevo concesionario de Skoda en Perillo, del grupo Pérez Rumbao, era la versión Sportline, que se distingue exteriormente por la parrilla y los retrovisores en negro, al igual que las barras del techo, cristales traseros tintados y llantas de 19 pulgadas. En el interior cuenta con volante y asientos deportivos, taloneras y pedales metálicos, y al abrir las puertas delantera se proyecta el logo de Skoda en el suelo. La butaca del conductor tiene reglajes eléctricos, incluida regulación lumbar, y memoria. Los retrovisores exteriores son calefactables y el techo corredizo de cristal también es de serie. El acceso y el arranque son sin llave y el portón trasero tiene apertura y cierre eléctricos.

A nivel tecnológico dispone de control de crucero adaptativo, asistente activo de cambio involuntario de carril, control de presión de neumáticos, aviso de ángulo muerto, sensores de parking delanteros y traseros, cámara de aparcamiento, bandeja de carga inalámbrica, cambio automático de luces cortas/largas, y faros full LED, incluyendo las luces de freno, los antiniebla  y los intermitentes.

Precio y balance

El Skoda Superb Combi parte de 26.900 euros en su versión de gasolina de 150 caballos. La versión Sportline con motor de 190 caballos y cambio DSG cuesta 37.600 euros, pero esta unidad que hemos probado, procedente de concesionario y con poco más de 3.000 kilómetros, está rebajada en casi 8.000 euros. Una buena oportunidad para conducir uno de los coches más amplios del mercado, con un equipamiento muy completo y excelentes prestaciones.

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