El tacógrafo, la caja negra de los camiones

El tacógrafo registra la actividad de un camión desde que se pone en marcha, desde la velocidad hasta las horas al volante de los conductores. Para burlar esa vigilancia y poder conducir más horas, sin descanso y sin control, hay transportistas que trucan los tacógrafos. Se arriesgan a fuertes multas y a penas de cárcel.


El conductor de un camión solo puede estar al volante un máximo de nueve horas diarias (diez horas dos veces por semana). Pero esas horas no se pueden hacer del tirón, es decir, que el conductor profesional tiene que hacer descansos. Solo puede conducir seguidas cuatro horas y media. Después tendrá que descansar al menos 45 minutos. Los descansos continuados diarios de un conductor de camión tienen que ser al menos de once horas diarias. Y otra cosa más, los camiones no pueden pasar de 90 kilómetros por hora.

Toda esa actividad queda registrada en un tacógrafo, un dispositivo que almacena los datos sobre horas de conducción y descanso del conductor, sobre los kilómetros recorridos y sobre la velocidad a la que circula el vehículo en todos sus desplazamientos. Esos datos pueden ser descargados y comprobados por agentes de Tráfico y por los inspectores de transportes, que analizan los movimientos del camión realizados en el último mes y pueden comprobar cualquier alteración en ese tiempo.

Esa es la función principal de los tacógrafos. Por eso, la manipulación del sistema supone un grave riesgo para la circulación en general, porque impide comprobar el tiempo de conducción y descanso del chófer. Si el trucaje se hace con el tradicional imán o con medios más sofisticados, el camión deja de registrar la actividad. Es decir, que a los inspectores les indicará que el camión ha estado parado y su conductor descansando, pero la realidad es muy diferente, ya que el vehículo ha estado haciendo kilómetros y el chófer, trabajando al volante sin ningún control de tiempo.

Así sucedió en uno de los casos investigados por la Guardia Civil. Una patrulla circuló varios kilómetros detrás de un camión cerca de Vigo. Cuando los agentes lo pararon para realizar una inspección del tacógrafo se sorprendieron de que el registrador indicase que en ese tiempo no había realizado ni un solo kilómetro. El sistema había sido manipulado. Lo comprobaron cuando llevaron el camión a un taller especializado.

La Guardia Civil y técnicos de la Dirección Xeral de Mobilidade de la Xunta realizaron el año pasado 71 inspecciones a camiones y se iniciaron 25 expedientes por manipulación del tacógrafo. Las multas son importantes, de más de cuatro mil euros, pero desde enero el trucaje de tacógrafos es un delito de falsedad en documento oficial, que está castigado con penas de hasta tres años de cárcel.

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