Max no es menos

Es una pequeña 125 compacta, pero no tiene nada que envidiarle a los escúteres más pintones que ruedan por nuestras ciudades: con una potencia de 12 caballos, doble ABS, luces led y un chasis ligero y deportivo, la Yamaha NMax pone el acento de la calidad en un segmento que evoluciona a toda mecha.


N os dice alguien que conoce bien el actual mercado de los escúteres que elegir una NMax 125 en vez de apuntar hacia otras opciones más baratas es como la decisión del taxista que prefiere comprarse un vehículo de alta gama a conducir un coche barato: «Pagarás más por el desembolso inicial, pero a la larga el vehículo te aguantará más kilómetros y te dará menos problemas mecánicos». Este comentario viene a cuento de que cualquiera que eche un vistazo al escaparate de los escúter compactos de 125 cc comprobará rápidamente que hay motos más baratas que la Yamaha NMax. En este segmento, la Kymco Agility (1.849 euros) es la reina, pero dos modelos de precio sensiblemente superior, como la Honda PCX (2.849) euros y la propia NMax (3.149 euros) se encuentran también entre los más vendidos, lo cual quiere decir que hay una clientela dispuesta a pagar de salida el plus de calidad que ofrece una marca premium.

En realidad, la prueba que hemos hecho a esta NMax nos permite asegurar que esta moto está mucho más cerca en calidad, prestaciones y sensaciones a un escúter de mayores dimensiones, como puede ser una Burgman 125 cc, que a un modelo de acceso a la cilindrada. Y para los enamorados de la saga Max de la marca japonesa también es una oportunidad de saborear el espíritu de sus hermanas mayores a un precio más accesible.

 Hemos hecho un completo recorrido urbano -no nos engañemos, el medio natural de esta moto- en el que hemos podido comprobar que se trata de un vehículo muy cómodo para transitar por ciudad: la posición del piloto es lo suficientemente elevada para dominar el panorama, en marcha la moto es ágil, con un consumo que no supera los tres litros a los cien, buenas suspensiones y frenada e iluminación mixta de led y bombillas; y su original cuadro de instrumentos circular es muy funcional, sin renunciar a una información bastante completa, como la de los kilómetros que podemos recorrer todavía con lo que nos queda de gasolina.

 El pequeño escúter de Yamaha, por lo demás, destila calidad en sus piezas y acabados. Eso sí: quien se lo lleve debe estar muy seguro de que quiere una moto sin piso plano, algo que los amantes incondicionales de la comodidad echarán sin duda de menos a la hora de subirse o bajarse del vehículo. Pero el diseño forma parte del ADN de los modelos Max, pensados para un público joven que valora, además de las prestaciones, el inconfundible estilo sport de esta gama.

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