Mazda CX-30: motor de gasolina revolucionario

Mazda presentaba en el Salón de Ginebra del año pasado su nuevo SUV recreacional, el CX-30. Un coche que se sitúo en medio de la gama y que estrenó un nuevo motor diseñado por la marca y con una tecnología única en el mundo. Se trata de un gasolina cuya mezcla es tres veces más pobre.


Con esta tecnología, este nuevo motor puede presumir de virtudes como la eficiencia, la ecología y sobre todo del placer de conducirlo. Y es que es capaz de alternar, sin darnos cuenta mientras lo conducimos, el encendido por chispa con el encendido por compresión. Por este motivo es capaz de ofrecernos un rendimiento un 30 % superior y un consumo también un 30 % más bajo que los motores actuales. Su potencia es de 180 caballos si lo apuramos hasta las 6.000 vueltas y su consumo en modo WLTP se frena en los 5,4 litros, permitiéndole una tarjeta de emisiones de 96 gramos por kilometro recorrido. A mayores, incorpora la tecnología M Hybrid de la marca, con una batería de 24 voltios que le permitirá lucir la etiqueta ECO en su parabrisas.

Pero vayamos a su uso diario. El CX- 30 ofrece una línea atractiva con su característico frontal truncado y una parrilla flanqueada por los faros de diseño que utiliza la marca. Llaman nuestra atención los elementos protectores que recorren todo el coche y que destacan en los pasos de rueda. En sus 4,4 metros de longitud ofrece un amplio espacio para los pasajeros y también 430 litros de capacidad de maletero.

Ya en su interior, el diseño se vuelve una vez más japonés. Sencillo y funcional, esos son sus adjetivos principales. Una línea horizontal recorre todo el salpicadero, mientras una pantalla que sobresale en el medio nos deja manejar casi la totalidad del coche. Su cuadro es digital, con tres esferas, y desde el volante podemos utilizar numerosas funciones. Y es que el Mazda CX-30 resulta muy agradable de conducir y a la rápida respuesta de su motor, si hablamos del propulsor de 180 caballos, debemos añadir el confort de marcha; donde destaca el silencio y sobre todo la amortiguación de un coche que apenas se inclina en curvas y cuya estabilidad resulta más que optima en carreteras sinuosas de montaña. Y es que con este motor parece que llevamos la potencia y elasticidad que proporciona un gasolina con el par motor que entrega un diésel.

Con una posición de conducción elevada, en el CX-30 notaremos la colaboración de las distintas ayudas a la conducción como puede ser el cambio de carril, la vigilancia de ángulos muertos o la posibilidad de reconocer nuestro cansancio sin que resulte muy intrusivo para el manejo del día a día. El precio de partida de este modelo se sitúa en los 24.000 euros y varía según motorización.

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