El año del millón de controles de alcohol

En el año que acaba de terminar se incrementó la vigilancia en las carreteras de Galicia, con controles de velocidad a más de tres millones de vehículos y con la realización de un elevado número de dispositivos para apartar de la carretera a conductores borrachos.


A lcohol, velocidad y distracciones. Esos son los tres ejes sobre los que gira la siniestralidad en las carreteras españolas y sobre los que la Dirección General de Tráfico ha puesto el foco en forma de aumento de la vigilancia. Uno de los ejemplos más claros lo tenemos en Galicia, donde ese incremento del control se ha dejado notar y, según los expertos en seguridad vial, ha tenido una incidencia muy destacada en el descenso del número de víctimas mortales respecto al año 2018. En cuanto a la velocidad, en el pasado 2019 la Guardia Civil de Tráfico controló con sus radares móviles más de tres millones de vehículos en las carreteras gallegas y efectuó 113.000 denuncias. A esas cifras hay que sumar la vigilancia realizada desde los radares fijos que la DGT tiene instalados a lo largo de toda la red viaria.

En cuanto a las distracciones, la ofensiva contra el uso del móvil al volante ha sido constante. El sector de Tráfico de la Guardia Civil de Galicia fue el que realizó los primeros ensayos con camiones y furgonetas para mejorar la visión de los conductores de los turismos. La experiencia fue positiva, ya que desde un punto más elevado los agentes logran un mejor control de lo que lo que sucede en el interior de los demás vehículos, en especial si los conductores están utilizando el teléfono para enviar o recibir mensajes.

El problema del alcohol

Pero si hay un problema al que se han destinado un gran número de recursos y de horas de trabajo es el del alcohol. En Galicia se han experimentado todo tipo de fórmulas para evitar que los conductores que han bebido más de la cuenta salgan a la carretera. La Guardia Civil de Tráfico ha apostado por la prevención, con dispositivos masivos de control, con muchos agentes y vehículos, con el fin de hacer muy visible esa vigilancia, como se hizo en Lugo la madrugada de Fin de Año. Se hizo así en los días previos a la Navidad, con los guardias desplegados en las inmediaciones de los restaurantes en los que se iban a celebrar comidas y cenas de empresa y de amigos. «Se trata de que los conductores nos vean cuando entren a la comida y que sepan que vamos a estar ahí a la salida», advertía entonces el teniente coronel jefe del sector de Tráfico de Galicia. En total, las patrullas de la Guardia Civil han hecho casi un millón de pruebas de alcohol en las carreteras gallegas. En el último mes han contado con el apoyo de las policías locales de una treintena de municipios.

Menos muertes

Al igual que ha ocurrido en el conjunto de España, Galicia también ha visto reducir en el 2019 el número de muertes en la carretera, contadas en las primeras 24 horas siguientes al accidente. Murieron 90 personas, 14 menos que en el 2018. En los últimos años el descenso ha sido continuado, muy alejado de los 380 muertos del año 2000. PeroDe todas formas, el delegado del Gobierno, Javier Losada, cree que «siguen siendo muchas víctimas y queremos seguir mejorando estas cifras, por eso vamos a seguir trabajando este año 2020 en la misma línea, con inversiones en las carreteras y con un trabajo intenso desde la DGT y la Guardia Civil».

Más atropellos

Veinte atropellos en las vías interurbanas representan la asignatura pendiente del tráfico en Galicia. Hay un perfil de víctima de atropello en la comunidad: es el de un peatón, generalmente varón, con una media superior a los 70 años, que viste ropas oscuras y que camina cerca de su casa.

Los límites que traerá el 2020

José Manuel Pan

Se castigará con más dureza el uso del móvil al volante, que será sancionado con 6 puntos

El 2020 será el de los cambios profundos en el tráfico. Es el año en el que la DGT tiene previsto realizar todas las reformas que el año pasado quedaron pendientes por falta de un Gobierno estable y que, por una parte, endurecerán el castigo para las conductas de mayor riesgo al volante y, por otro, cambiará la movilidad en las ciudades y dar mayor protección a los llamados vulnerables: peatones, ciclistas y motoristas. En ese grupo habrá que empezar a incluir, con una normativa específica, a los usuarios de patinetes eléctricos, identificados a partir de ahora como vehículos de movilidad personal (VMP).

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