Walter de Silva: una identidad para cada marca

Desde sus comienzos en Alfa Romeo hasta en el trabajo desarrollado para Audi y el conjunto del Grupo Volkswagen, Walter de Silva ha conseguido dotar de identidad y de una personalidad diferenciada a la gama de modelos de cada uno de los fabricantes.


A comienzos de 1997 salía al mercado el Alfa Romeo 156. Al año siguiente era elegido Coche del Año en Europa, y su éxito comercial volvía a situar en primera línea al fabricante milanés, que tres años más tarde conseguiría parecidos resultados con el 147, que en el 2001 obtenía el mismo galardón. La acogida recibida por ambos modelos no era solo resultado de sus buenas prestaciones mecánicas; su diseño exterior había conseguido recuperar la elegancia y la deportividad características de las mejores épocas del fabricante, incorporando como distintivo la calandra utilizada en modelos de los años 50.

El mérito de esta renovada imagen de marca correspondía al Centro Stile Alfa Romeo, que desde 1986 dirigía el diseñador Walter María de Silva. Nacido en 1951 en la ciudad de Lecco, al norte de Milán, la tradición familiar le llevaría a cursar estudios de arquitectura en el Politécnico de esta última ciudad -su padre y un hermano eran arquitectos-, que no llegaría a terminar; movido por la pasión que desde niño sentía por los automóviles, que complementaba con su talento para el dibujo, en 1972 se incorporaba al Centro Stile Fiat de Turín. En 1975 pasaría al estudio de Rodolfo Bonetto en Milán para encargarse del diseño interior de automóviles, y su siguiente destino sería el Instituto I.DE.A. de Turín, en 1979, desde el que finalmente, y tras un breve paso por la empresa de moda Trussardi en Milán, se incorporaría a Alfa Romeo, dirigiendo el equipo que sería también responsable de modelos como el 166 de 1998, además de prototipos como el Proteo (1991) y el Núbola (1996).

El reconocimiento alcanzado con su trabajo para Alfa Romeo supondría su fichaje en 1999 por el Grupo Volkswagen como responsable de diseño de Seat, para la que desarrollará los concept-cars Salsa (2000) y Tango (2001), en los que anticipaba la línea de los modelos comerciales de los años siguientes: las segundas series del Córdoba y del Ibiza, el Altea, la tercera generación del Toledo y la segunda del León. Dentro del Grupo Volkswagen, para el que De Silva había desarrollado ya en 1999 la primera propuesta del futuro Bugatti Veyron, su campo de trabajo se ampliará en el 2002 a las marcas Audi y Lamborghini. Con motivo del 40 aniversario del Miura desarrollará el Miura-Concept del 2006, mientras en el prototipo Audi Nuvolari del 2003 presentaba la calandra single frame que más adelante identificaría a los modelos de la marca, comenzando por el A6 del 2004. Bajo su dirección se diseñará toda la nueva gama de Audi, incluyendo el primer todoterreno de la marca, el Q7 del 2005, su nuevo deportivo, el R8 del 2006, y un modelo del que De Silva se muestra especialmente orgulloso, el A5 del 2007.

A partir de ese año, ya como responsable de diseño del conjunto de marcas integradas en el Grupo Volkswagen, se diseñarán bajo su dirección todo tipo de modelos, desde el Scirocco del 2008, la sexta generación del Golf del mismo año o el Up! del 2011 hasta el Lamborghini Egoista del 2013.

En el 2015, coincidiendo con la jubilación de Ferdinand Piëch, que había sido su mentor desde su entrada en Volkswagen, De Silva se retira también, aunque colaborará aún con el fabricante chino Arcfox en el diseño de un todocamino eléctrico. Finalmente, recuperando el oficio de anteriores generaciones de su familia, este mismo año presentaba una exclusiva línea de calzado femenino.

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