Su apellido es 5008, pero es otro coche

En el escaparate de las novedades automovilísticas que se ponen ante nuestros ojos se muestran con frecuencia versiones que son un retoque cosmético para que el modelo siga fresco en el mercado. Este Peugeot 5008 no tiene trampa ni cartón: es un coche totalmente renovado.


Cuando alguien pone la mirada es un modelo de siete plazas, de envergadura imponente y con estética agresiva (11 centímetros más que su predecesor y nueva calandra frontal), como es el caso del nuevo Peugeot 5008, es posible que se pregunte si la inversión no se le irá de las manos. Quizá tendrá dudas sobre su consumo de combustible, quizá también acerca de su espacio interior y seguramente sospechará que un automóvil de este tamaño andará escaso de agilidad para moverse entre el tráfico. Una semana al volante de un 5008 con motor diésel de 130 caballos, con cambio automático de seis velocidades, como es el que hemos probado, nos ha permitido despejar estos nubarrones: la conclusión es que se trata de un coche con un consumo muy contenido (4,5 a los cien), con una habitabilidad magnífica pese a que ahora entra dentro del concepto SUV, y una gran maniobrabilidad en cualquier tipo de circunstancia.

Hemos recorrido 500 kilómetros con este coche, en ciudad, en carreteras secundarias y en autovía. La sensación inicial de estar moviéndonos en un vehículo de grandes dimensiones desaparece pronto, puesto que el cambio es muy ágil y aprovecha perfectamente la potencia del motor. Ofrece, además, funciones interesantes como el control en los descensos. A esta comodidad de conducción ayuda mucho el pequeño volante, que permite una postura muy cómoda y una perfecta visibilidad de una instrumentación digital que ofrece hasta cinco configuraciones distintas. El coche tiene además asistencia al aparcamiento y cámara de 360 grados.

A medida que avanzan los kilómetros apreciamos las virtudes que hacen de este modelo una interesante opción más allá de los clásicos monovolúmenes. Si en su comportamiento de conducción, y en su equipamiento multimedia (en el centro del salpicadero una pantalla de 8 pulgadas gestiona las principales funciones del vehículo) no tiene tacha, en sus virtudes como superfamiliar tampoco hay muchao peros que ponerle. El 5008 lleva de serie tres filas de asientos, la última independiente para que el maletero pueda configurarse según las necesidades. La elección última de un coche de estas dimensiones, con esta capacidad y en un concepto SUV es una cuestión muy personal. Pero este se esfuerza en cumplir.

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