Stop a los kamikazes

Un coche en sentido contrario en una autovía supone un riesgo muy elevado. En Galicia hay casos todos los meses, la mayoría protagonizados por conductores mayores que se confunden, pero también los hay que lo hacen deliberadamente. Esos son un gran peligro, son kamikazes.


El conductor del coche salió del área de servicio de O Burgo para coger la autopista AP-9 en dirección a A Coruña, pero lo hizo por los carriles de salida de la ciudad, es decir, por los que circulaban los vehículos en sentido Lugo. Faltaban diez minutos para las nueve y ya era de noche. A esa hora del miércoles, 2 de octubre, decenas de coches abandonaban A Coruña por la autopista para evitar las retenciones que estaban causando los camiones que se movían en una caravana lenta por la salida del puente Pasaje. Para salir del área de servicio, el conductor cogió el carril de entrada, hizo un giro amplio, se saltó dos señales que le advertían de que circulaba en sentido contrario, una vertical y otra pintada en la calzada, y finalmente dos grandes señales de dirección prohibida, de alta visibilidad y con colores fluorescentes, que el Ministerio de Fomento y la Xunta se han colocado en todos los enlaces de autovías y autopistas de Galicia.

Siguió circulando y llegó a la autopista por el carril de deceleración que conduce al área de servicio, con lo que tuvo que cruzar dos carriles para situarse en el de su derecha (el izquierdo para los que circulaban correctamente) y continuar la marcha errónea. La Guardia Civil cree que el conductor, de 54 años, se equivocó al hacer ese recorrido inexplicable, aunque el caso aún está bajo investigación. «Recorrió alrededor de un kilómetro y medio viendo las señales al revés y cruzándose con los coches que circulaban correctamente», explica Juan Carlos Rodríguez Varela, sargento de Atestados del Subsector de Tráfico de A Coruña. Hasta que chocó lateralmente con uno de esos coches, que logró esquivarlo, y se estrelló contra otro, cuyo conductor no pudo hacer nada para evitar el impacto frontal El sargento cree que tras el primer golpe, el coche kamikaze circulaba a muy poca velocidad, y eso redujo las consecuencias de la violenta colisión contra el segundo vehículo, un Mercedes ocupado por tres personas. Las tres sufrieron lesiones leves, aunque una está pendiente de una operación quirúrgica.

El de este conductor no es el perfil habitual del kamikaze de la carretera, pero pudo haber provocado una tragedia. Y aunque Tráfico prefiere dejar el término kamikaze para los que circulan deliberadamente en sentido contrario o para los que van borrachos, lo cierto es que se registran demasiados casos de ese estilo en Galicia, sobre todo con exceso de alcohol y de madrugada. En todo caso, la mayoría de los casos de conducción en sentido contrario los protagonizan personas de edad avanzada que se confunden al elegir el acceso a autovías y autopistas. «Cuando es así, lo normal es que propongamos a esos conductores para realizar un examen médico extraordinario», explica el sargento Rodríguez Varela. Esa revisión permitirá saber si el automovilista se encuentra en buenas condiciones psicofísicas para seguir al volante o si hay que aplicarle alguna restricción, como no conducir por autovías ni autopistas, no hacerlo de noche o hacerlo en un radio de kilómetros determinado.

En lo que va de año, solo en la provincia de A Coruña se registraron una veintena de incidencias causadas por vehículos en sentido contrario en autovía y autopista, que, en la mayoría de los casos, fueron interceptados a tiempo por las patrullas de la Guardia Civil. Pero hay otras muchas situaciones de ese tipo que no han podido confirmarse porque los infractores abandonaron la autovía o dieron la vuelta antes de que pudiesen ser localizados. De hecho, el 112 Galicia ha recibido en lo que va de año cerca de cuatro mil alertas por conducción temeraria. No todas esas alertas son por sentido contrario, pero sí son avisos realizados por conductores que ven alguna maniobra temeraria en la carretera.

MÁXIMA PRIORIDAD

Un coche en sentido contrario por una autovía representa una situación crítica. «Dejamos todo lo que estemos haciendo. Es una prioridad máxima», explica Rodríguez Varela. Existe un protocolo específico para estos casos, por el que una alerta de posible kamikaze moviliza a todas las patrullas de la Guardia Civil y desde el Centro de Gestión de Tráfico del Noroeste, a través de sus cámaras, se coordinan las operaciones y se lanzan advertencias a los conductores mediante los paneles de mensaje. Lo explica el sargento: «Es una situación de máximo riesgo, en la que la prioridad es cortar la circulación en el entorno de la alerta e interceptar al conductor que va en sentido contrario».

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