Nissan Leaf 40 kWh: así se comporta un coche eléctrico en ciudad

Probamos el automóvil movido por baterías de iones de litio más vendido del mundo en el entorno urbano, donde puede llegar a alcanzar una autonomía de 389 kilómetros


El Nissan Leaf se podrá pedir a partir del mes que viene con una nueva batería de 60 kWh, que amplía notablemente la autonomía respecto al modelo actual de 40 kWh. Hace un año probamos la última versión de este pionero de la movilidad eléctrica (fue lanzado en Estados Unidos y Japón en diciembre del 2010) y ya demostramos que se podría ir perfectamente de Vigo a A Coruña a velocidades de autopista sin agotar la capacidad de su batería. Pero es en el entorno de las ciudades y alrededores donde un vehículo eléctrico cobra todo el sentido y se le puede sacar más partido, así que hemos vuelto a ponernos al volante de este modelo, el eléctrico más vendido en todo el mundo.

Recogimos la unidad de prueba -un Leaf 40 kWh con el acabado Tekna, el más alto de la gama- en el nuevo concesionario Antamotor, del Grupo Dimolk, en Carballo, unas instalaciones con 2.000 metros cuadrados (entre exposición de vehículos nuevos y de ocasión y taller) y dotada de las últimas tecnologías, como una gran pantalla táctil donde los clientes pueden configurar y ver toda la información de los distintos modelos de la marca.

Primer trayecto: Carballo-Arteixo. Partimos con la batería completamente cargada y 244 kilómetros de autonomía (una estimación que hace el ordenador de a bordo en función del consumo medio) en la pantalla del cuadro de instrumentos. Pronto veremos que esta cifra es una referencia y que puede subir o bajar dependiendo de nuestra forma de conducción. Así, a la llegada a la localidad arteixán, y tras haber recorrido 21 kilómetros, la autonomía que queda son 240 kilómetros. Y no solo eso, cuando aparcamos en las instalaciones de La Voz de Galicia, tras haber recorrido un par de kilómetros más, ha subido a 242 kilómetros. ¿Magia? No, simplemente hemos aprovechado el perfil descendente de la ruta y al tener que pasar por diversas poblaciones (Laracha, Paiosaco, Arteixo) nuestra velocidad ha oscilado entre 50 y 70 kilómetros por hora.

Llevar un eléctrico te hace mejor conductor, respetas los límites de velocidad porque sabes que a un ritmo menor conservas batería y en general circulas más tranquilo. Encontrarte semáforos en rojo no supone ningún drama, ya que el consumo durante esas paradas es cero y el arranque inmediato (más rápido que los vehículos con sistema start-stop). Y durante todo el camino no podemos dejar de pensar en los otros coches y las emisiones a la atmósfera que se ahorrarían si todos ellos estuvieran movidos por baterías de ión-litio.

El recorrido entre La Voz y mi casa es de 15 kilómetros, un poco más si voy por autovía. Pero con el Leaf prefiero utilizar el tramo urbano, que incluye la subida por Vilarrodís y posterior bajada al polígono de A Grela. El resultado vuelve a ser sorprendente: iniciamos la marcha con 242 kilómetros y a nuestra llegada marca 241 kilómetros de autonomía. De nuevo, el uso inteligente del pedal del acelerador y la recuperación de energía en las deceleraciones y frenadas ha obrado el milagro. Siendo honestos hay que decir que no estoy circulando de la forma que lo hago habitualmente, sino haciendo todo lo posible por minimizar el consumo de energía.

Además, en vez de poner el climatizador decido bajar un poco las ventanilllas, que no es lo mismo pero se puede soportar perfectamente. La pantalla multifunción del centro del salpicadero nos muestra en uno de sus menús el consumo de energía que tienen los diferentes componentes. Activar el aire acondicionado supone una reducción de la autonomía de entre 15 y 20 kilómetros, lo que tampoco es mucho. Y el equipo de sonido (en este caso de la marca premium Bose y con 7 altavoces) no gasta nada, ya que hay una pequeña batería dedicada para que su funcionamiento no repercuta en la batería principal de ión-litio.

Por la tarde vuelvo al trabajo y regreso después a A Coruña, con un pequeño atasco incluido. En total, el primer día hemos recorrido 71 kilómetros y la autonomía ha bajado a 219 kilómetros, solo 25 kilómetros menos respecto a la cifra que marcaba inicialmente. La batería está ahora al 77 %, así que haciendo una sencilla regla de tres calculamos que en esas condiciones podríamos recorrer 308 kilómetros antes de agotarla totalmente. Nissan declara 389 kilómetros como autonomía máxima de esta versión con batería de 40 kWh. Este dato está homologado para el ciclo urbano según el procedimiento WLTP (Worldwide Harmonized Light Vehicles Test Procedure), que ha sustituido al NEDC (New European Driving Cycle) y es mucho más real. En el ciclo combinado la autonomía que reconoce la marca es de 270 kilómetros, así que podemos decir que, conduciendo con cuidado, es posible igualar e incluso superar el rango de kilometraje oficial.

A estas alturas de la prueba el panel de consumo marca una media 15,1 kWh a los 100 kilómetros, una cifra que se reduce a alrededor de 10 kWh cuando circulamos exclusivamente por ciudad. Es fácil de comprobar porque la autonomía desciende más despacio cuanto más lento es el tráfico. Meterse en el centro de A Coruña en una tarde de agosto no supone ningún problema, aunque tengamos que estar parados más tiempo del habitual: no consumimos, no contaminamos y cuando nos ponemos de nuevo en marcha lo hacemos de forma suave y sin hacer ruido.

Claro que, tarde o temprano, llega el momento de cargar la batería y aquí nos topamos con la mayor limitación actual  de los vehículos eléctricos. Una limitación doble, además, por el tiempo que se tarda en devolver la energía a la batería del coche y por la todavía escasa red de puntos de recarga. Desde la pantalla multifunción del Leaf podemos consultar rápidamente dónde están las electrolineras más cercanas y llegar hasta ellas gracias al navegador con indicaciones de voz. La mayoría pertenecen a espacios comerciales, aunque también hay puntos públicos y los concesionarios de Nissan ofrecen su toma de carga rápida a los clientes gratuitamente.

La marca japonesa ofrece a todos los propietarios del Leaf la posibilidad de instalar un wallbox o sistema de recarga doméstica, que permite cargar la batería en un tiempo de entre 7 y 15 horas dependiendo de la potencia (32A o16A). El coste de esta instalación en el garaje particular o colectivo oscila entre 800 y 1.200 euros, y el cliente, si lo prefiere, también puede ponerla por su cuenta y descontar la cantidad del precio final del coche.

Con el enchufe doméstico de 230V se tardaría 21 horas en cargar la batería al cien por cien, así que no es lo más operativo si lo que queremos es recuperar toda la autonomía por la noche, por ejemplo. Finalmente, con el cargador rápido Chademo de 125A es posible recuperar el 80 % de la energía en solo una hora. Estas cifras se aplican al Leaf con batería de 40 kW, obviamente cuanta más capacidad tengan las celdas más se tardará en la carga.

Mucha gente se pregunta si las baterías de los coches eléctricos pierden capacidad como las de los móviles, y efectivamente es así, pero los fabricantes están preparados para esta eventualidad. La garantía de Nissan cubre la pérdida de capacidad por debajo de nueve barras (de un total de doce) durante ocho años o 160.000 kilómetros (lo que antes suceda).

Llega el momento de devolver el Nissan Leaf y para ello hacemos una prueba a la inversa, es decir, recorriendo el tramo entre Arteixo y Carballo sin procurar hacer una conducción eficiente, con el climatizador activado y aprovechando los tramos con doble carril o raya discontinua para adelantar. Los otros conductores se quedan sorprendidos por la aceleración de este utilitario eléctrico, que les sobrepasa como una exhalación sin hacer ruido. La maniobra se torna extremadamente segura, ya que el tiempo empleado en el carril contrario es mínimo y la salida lanzada del coche en marcha es fulgurante. Pero estamos apretando el pedal del acelerador a fondo y eso tiene consecuencias, aunque menores de lo esperado: tras recorrer los 21 kilómetros (con pendiente positiva además), el marcador de autonomía ha pasado de 100 a 74 kilómetros. No hemos llegado a sufrir el «estrés del eléctrico», que sobreviene normalmente cuando el panel marca menos de 50 kilómetros restantes.

El Leaf demuestra que, aunque todavía no son una alternativa para los viajes largos, los automóviles eléctricos son ya una realidad para el día a día y especialmente en los entornos urbanos. Y con la llegada de la versión con batería de 60 kWh lo serán todavía más.

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