El Grupo Volkswagen hace los deberes


La crisis del diésel, esa que marcó con su frase lapidaria la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribero, comenzó con el dieselgate, ese caso que eclosionó al descubrirse el falseamiento de datos de emisiones en coches del grupo Volkswagen. De esa crisis el consorcio alemán salió tocado, amén de que algún directivo esté pagándolo a la sombra, pero lejos de producir un desplome en sus ventas la reacción del grupo fue rápida y adecuada. La inversión en nuevas tecnologías se multiplicó y los primeros frutos se empezarán a ver este mismo año con la aparición de modelos eléctricos en cuatro de sus marcas, Audi, Volkswagen, Porsche y Seat. Son modelos eléctricos de segunda generación, que ya superan en rango de autonomía y en aprovechamiento a los modelos que hasta hoy conocíamos. Modelos como el Audi e-Tron, que llega a nuestras páginas en este mismo número de ON Motor, son los primeros pasos de una electrificación de Volkswagen como grupo, que este mismo año anuncia el ID Neo, el Seat Mii eléctrico y el Porsche Taycan.

La electrificación va a ser clave para el futuro de cualquier marca de automóviles, sujeta a las estrictas normativas europeas que impondrán multas a todos aquellos fabricantes que a partir del próximo año no cumplan con las emisiones.

Tal vez Europa, con una importante industria automovilística sujetando el empleo en países como Alemania, Francia, España e Italia, se esté pegando un tiro en el pie con tanta presión a un sector que no es el único causante del deterioro ambiental, pero eso lo sabremos dentro de unos años, cuando tal vez sea ya tarde para algunos.

Lo que nos debe poner en alerta ahora en nuestro país es que nuestras fábricas no se queden al margen de ese imparable despegue eléctrico. Y no parece que vayamos mal, en este caso. Si en Valladolid ya hace años que se creó un taller específico para el Renault Twizzy y en Vigo también se fabrican furgonetas eléctricas y en el futuro otros modelos, en la planta de Seat en Martorell ya se ha decidido que se implementarán a su producción las plataformas eléctricas del futuro el-Born, el primer modelo exclusivamente eléctrico de la marca.

En España nuestras fábricas producían sobre todo modelos con motores diésel y Teresa Ribero les puso freno con irresponsabilidad y poco sentido de Estado. Por eso es importante ahora subirse al carro del futuro, que es la electrificación del automóvil.

Los nuevos coches eléctricos permitirán rangos de autonomía mayores y se supone que los proveedores de energía se pondrán las pilas ante el suculento negocio que se les avecina implementando los cargadores necesarios, en espacios públicos y privados, para surtir a todos los eléctricos.

Otras dudas nos asaltan respecto al futuro de la electrificación, como es el precio de la propia energía cuando haya mucha demanda, o la compra de materias primas como el litio, una materia escasa pero imprescindible de momento para fabricar baterías para automóviles, por parte de algunas empresas con afán especulativo. Pero eso ya se verá.

La buena noticia es que la rueda eléctrica ya gira y, en los próximos meses, en este ON Motor seguiremos hablando mucho más de kilovatios que de caballos.

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