El automóvil acelera en Galicia


El mercado automovilístico pasa por momentos extraños, como les venimos contando en este periódico en los últimos meses. Se juntan las nuevas homologaciones de emisiones con la demonización del diésel provocando cambios, creando oportunidades para los compradores y desazón para los que tienen que vender.

Todas estas variables comerciales inciden también en la parte industrial. Algunos fabricantes se han visto perjudicados por la demora en las homologaciones y tienen que retrasar o parar la producción de determinados modelos, otros se encuentran con que la producción prevista de motores de gasolina y diésel ha invertido su tendencia y tienen que reajustar las previsiones en sus fábricas.

Galicia tiene una fuerte dependencia económica del automóvil. Es uno de los sectores industriales clave en nuestra comunidad con la planta que PSA tiene en la Zona Franca de Vigo y todo el conglomerado de industria auxiliar alrededor de ella, incluido el Centro Tecnológico de Automoción de Galicia. Y por eso se analiza con preocupación todo lo que ocurre en el mercado. Afortunadamente se puede decir que la producción automovilística en Galicia está en un momento dulce. PSA está en pleno lanzamiento de un nuevo modelo, el que se denominó internamente K9 y que es la renovación de sus furgonetas ligeras que tanto éxito han tenido en la historia de la fábrica gallega. El proyecto K9 es ilusionante porque además de renovar unos modelos de distribución mundial y masiva ha sabido elevar la calidad de este producto hasta convertirlo no solo en la mejor furgoneta del mercado, sino también en un automóvil de familia y ocio que cada día conquista a más adeptos. Además, y por primera vez, una tercera marca se une en el proyecto a Citroën y Peugeot. Opel pondrá también las K9 viguesas en sus concesionarios de toda Europa y eso supondrá también una mayor producción. Ahora mismo, el Peugeot Rifter, el Citroën Berlingo y el Opel Combo comienzan a acelerar su cadencia de producción para alcanzar los máximos e inundar los mercados de todo el mundo con los nuevos vehículos. En la propia fábrica se muestran optimistas y esperan que el tirón comercial propicie que la producción alcance récords a lo largo de los próximos meses e incluso el año que viene.

Pero no serán solo las furgonetas las que aceleren la producción automovilística en Galicia, ya que detrás del lanzamiento de las K9 ya está asegurado otro vehículo para la fábrica viguesa, de otro perfil diferente y se espera que también de venta masiva, que aseguraría la producción más allá del 2020. Son buenas noticias en un océano de incertidumbre que está haciendo pasar malos ratos a otras fábricas españolas.

Galicia consiguió el hito de convertirse hace sesenta años en productora de automóviles, apoyándose en aquel momento en la pujanza de su sector de construcción naval, que era otro de los puntales de la economía gallega. A lo largo de seis décadas ha demostrado que la fábrica viguesa, a pesar de sus limitaciones de espacio, lideraba la producción, la calidad y la rentabilidad entre todas las españolas. Parece que la cadena de éxitos del automóvil en Galicia, lejos de estar amenazada, presenta todavía grandes expectativas de futuro.

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