A la conquista del SUV premium

En el mercado desde el año 2016, el Jaguar F Pace llegó para rivalizar con modelos como el Audi Q5, el BMW X3 o el mismísimo Porsche Macan. Un segmento recreacional premium en donde la firma inglesa quiere conquistar su propio espacio. Disponible desde los 45.000 euros, ahora la marca ha realizado pequeños retoques e incorporado nuevas motorizaciones para mejorar su gama


El objetivo de estas mejoras fue la busca de consumos mas ajustados y una importante reducción de emisiones así como también de mantenimiento y por tanto de reducción de costes para el cliente.

 Por eso en gasolina se han puesto en marcha los propulsores de 200 y 250 caballos, mientras en diésel el motor nuevo es el de 240 caballos, precisamente un motor de la gama Ingenium de 2.0 equipado con doble turbo y cuatro cilindros de 2 litros. Un motor que nosotros hemos probado y cuya respuesta nos pareció contundente desde muy bajas revoluciones, percibiendo una aceleración bastante notable para tratarse de un vehículo de 240 caballos y que declara más de 1.800 kg sobre la báscula.

La caja de cambios, automática de 8 velocidades con convertidor de par tiene un escalonado muy agradable, lo que provoca que el consumo de este coche se quede en 7,5 litros circulando por autopista o autovía a unos 120 km/h. Este cambio además hace que el coche tenga un confort de marcha muy agradable y nos transmite más potencia de la que en realidad dispone. A ello también contribuye un bajo coeficiente aerodinámico que se sitúa en el Cx 0,34 y con el que se logra una importante reducción del ruido exterior.

Grande y ágil

Además de tener un propulsor poderoso debemos detenernos en su frenada, consistente y progresiva, para tratarse de un coche de casi 2 toneladas.

Dinámicamente, al volante se percibe un coche muy grande y es que mide 4,7 metros de longitud y 2,1 metros de ancho con los espejos desplegados, pero a su vez muy ágil y con un paso por curva muy estable, y todo ello con una sensación de altura que te otorga cierto poderío. Su recuperación es mas propia de una berlina que de un SUV. La dirección copia bien el trazado aunque se nota un poco blanda si elegimos el modo auto de marcha, problema que queda solucionando pulsando un botón que hay en la consola central y seleccionando el modo Sport que hará que la dirección se vuelva mas dura y mas directa, así como la respuesta de su motor al acelerar.

Estéticamente se trata de un coche muy atractivo a la vista del público con un diseño muy británico y a su vez muy deportivo, y más si cuenta con el acabado R-Sport y unas espectaculares llantas de 22’ de color negro. Sus grandes tomas de aire frontales y su parrilla de grandes dimensiones, se encargan de darle la personalidad en su parte frontal, ya que en la trasera, son las dos salidas de escape y su alerón.

Amplitud interior

En el interior, cuyo acceso nos obliga a agachar un poco la cabeza, hay que destacar la comodidad y el gran nivel de adaptación de los nuevos asientos delanteros eléctricos así como el espacio que tienen tanto los pasajeros como el conductor. Estamos ante un autentico cinco plazas reales.

La calidad percibida es magnífica con los acabados Prestige o Portfolio incorporando el volante Sport de serie. También hay que hacer referencia al sistema de infoentretenimiento que es muy sencillo de utilizar con buena respuesta al tacto y la posibilidad de ver dos pantallas diferentes, piloto y copiloto. En audio cuenta con unos potentes altavoces firmados por Meridian.

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