La moto como solución

En un momento de transición en el automóvil, con los híbridos y eléctricos llamando a la puerta y la aparición de una nueva movilidad en las ciudades con bicis o patinetes eléctricos, la moto se convierte en la verdadera alternativa. No solo por emisiones, sino también por su agilidad entre el tráfico saturado y la facilidad de aparcamiento.

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Cada día son más los que se bajan del coche y se suben a la moto en el entorno de las grandes ciudades. Así, se estima que en España circulan prácticamente tres millones de vehículos de dos ruedas (1,6 millones de motos, 900.000 escúteres y medio millón de ciclomotores).

Pero el mercado ha cambiado en la última década con la crisis y los problemas en las grandes ciudades, haciendo que la balanza de las dos ruedas se decante hacia los escúteres de 125 cc. como los más demandados por su facilidad de manejo y aparcamiento, así como economía. Con precios que rondan los 3.000 euros, arriba o abajo, se pueden conducir incluso con el carné de coche y se convierten en el segundo vehículo de cada casa, ágil y dinámico, con un consumo muy ajustado y además sin tener que pagar aparcamiento.

Galicia no se ha quedado al margen de este fenómeno urbano, a pesar de que el factor climatológico no facilita el uso de la moto en la misma medida que en la cuenca mediterránea. Según los datos que maneja Anesdor, la patronal de los fabricantes e importadores de motos en España, el parque gallego de vehículos de dos ruedas con seguro en vigor alcanzaba las 126.000 unidades en el 2016, cifra superior a otras comunidades como País Vasco, Murcia, Baleares o Canarias.

Ampliando los datos gallegos vemos que entre las ciudades españolas con más motos se encuentra Vigo, con un parque de más de 10.000 vehículos y una tasa de 37,04 motos por cada mil habitantes, no muy lejos de la de Barcelona, el escaparate por excelencia de las motos, que tiene una tasa de 43,48 motos cada mil habitantes. Destacan en este listado de municipios motorizados dos pequeñas poblaciones de Málaga, Rincón de la Victoria y Mijas, con tasas de 71 y 62,5 motos, respectivamente, por cada mil habitantes.

Galicia no ha sido diferente a otras comunidades en el crecimiento del mercado de escúteres, sobre todo en ámbitos de grandes urbes, que ya superan al parque de ciclomotores, en franco declive.

Aunque las grandes ciudades gallegas no tienen los problemas de capitales como Madrid o Barcelona, donde restricciones a la circulación o problemas de aparcamiento lastran el empleo del automóvil en el día a día, las motos se van imponiendo por su agilidad y economía. Incluso la orografía gallega se presta mejor al uso de la moto que la bicicleta. Faltan, eso sí, facilidades a nivel municipal para el empleo de la moto en las ciudades, con zonas de aparcamiento específicas o uso de los carriles bus para los vehículos de dos ruedas, así como espacio en la zona delantera de los semáforos, que favorezcan a los motoristas y sobre todo su seguridad. Unas medidas que en Vigo, por ejemplo, se vienen aplicando desde hace algunos años con buenos resultados en el día a día.

Galicia también se sitúa entre las comunidades con mayor uso de la moto de campo.

Escúteres: más seguridad

Los escúteres son los reyes en las ciudades gallegas. Son fáciles de manejar con cambios automáticos, llevan parabrisas y los pies no se mojan en caso de lluvia, y algunos accesorios como las mantas preservan del frío en el crudo invierno. Los huecos bajo el asiento ofician de maletero para dejar los cascos, bolsas o prendas de abrigo cuando aparcamos y además ahora son más seguras gracias a los ABS que ya actúan en las frenadas y más eficientes con las modernas inyecciones electrónicas. El próximo desafío para ellos es la lucha contra el ruido, todavía agresivo.

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