Los híbridos que vienen

Además de los coches híbridos capaces de propulsarse por energía eléctrica, en la mayoría de los coches convencionales de diésel y gasolina comienza a imponerse la microhibridación, que mejora consumos.

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En la mayoría de automóviles de alta gama, tanto diésel como de gasolina, ya se está extendiendo el uso de la microhibridación o hibridación suave, cuyo fin no es tanto propulsar el coche de forma eléctrica sino asistir a los sistemas generales de todo el coche y también al motor de combustión, para mejorar su rendimiento y con ello bajar sus consumos y emisiones.

El elemento fundamental es un sistema eléctrico que aumenta su potencia de los 12 voltios convencionales a 48, generalmente con la implementación de una segunda batería de esta potencia. Con esa energía eléctrica adicional de una batería que es capaz de recargarse en las frenadas y en los descensos, por ejemplo, se puede ayudar al motor a funcionar desconectándolo en descensos, o en llaneos suaves, manteniendo su velocidad en modo solo eléctrico. También esos 48 voltios pueden ayudar al motor de combustión en aceleraciones, con lo cual ejerceremos menos presión sobre el acelerador.

En los coches que ya tienen implementada esta hibridación de 48 voltios se calcula que a lo largo de su vida útil el motor se podrá desconectar entre 600.000 y 900.000 veces, con el consecuente ahorro de consumo y rebaja de emisiones.

OTRAS AYUDAS

La hibridación suave de 48 voltios con la segunda batería es muy fácil de instalar, no requiere demasiado espacio y apenas incide en el peso general de un turismo.

En su versión más sencilla, el motor eléctrico está unido al motor de combustión por el cigüeñal mediante una correa. Este motor trabaja como alternador recuperando energía y esa energía se transmite a su vez al motor de combustión para volver a arrancarlo, en el caso del que lleve start&stop, o para proporcionar potencia adicional en las aceleraciones, o mantener la velocidad de crucero.

Esa energía adicional se puede convertir también a doce voltios para pasar al circuito convencional y ayudar a accionar sistemas como luces, aire acondicionado o navegador.

Las empresas que trabajan en esta tecnología, como Schaeffler o Delphi por ejemplo, estiman que un coche convencional puede alcanzar un ahorro de un 3,8% respecto a otro semejante sin este sistema.

Lo cierto es que los fabricantes están volcándose de forma masiva en la implementación de la microhibridación de 48 voltios en todos sus modelos, ya que la tecnología que se implanta primero en coches de gama alta acaba democratizándose después a todos los niveles. De hecho hay algunos fabricantes que ya denominan híbridos a algunos modelos, aunque esa hibridación sea de 48 voltios y no de alta tensión.

UN SISTEMA SENCILLO Y EFICAZ

La hibridación de 48 voltios no implica añadir muchos elementos, más allá de una batería adicional y un motor eléctrico/generador con un sencillo cableado, pero sus ventajas son evidentes.  

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