Este coche puede crear adicción

El Porsche 911 es el coche deportivo por antonomasia. Esta versión que hoy nos ocupa es una de sus máximas evoluciones. El Porsche 911 GT3 tiene 500 caballos y ofrece sensaciones de conducción únicas, por lo que podríamos considerarlo un coche de carreras homologado para circular por carretera.


Recientemente el Porsche 911 alcanzó la cifra de un millón de unidades vendidas a lo largo de su historia. Con su silueta incombustible, este coche se ha ganado por méritos propios el ser considerado como el coche deportivo por antonomasia.

Son infinidad las versiones que existen actualmente del 911, desde las más básicas 911 Carrera, pasando por los todopoderosos 911 Turbo o los equilibrados 911 GTS, ya sea en carrocería Coupé, Targa o Cabrio.

Pero el que hoy nos ocupa es una de esas versiones muy especiales, creadas para los auténticos amantes de la conducción y las sensaciones puras.

Se llama Porsche 911 GT3 y basta con echarle un vistazo a su carrocería para darse cuenta de que es un modelo distinto. Ese enorme alerón que luce en la parte posterior, justo encima del compartimento donde se aloja el motor, no es ornamental. Es el encargado de dotarlo del apoyo aerodinámico necesario para que no despegue.

Porque con un motor bóxer atmosférico que desarrolla 500 caballos de potencia y capaz de subir de vueltas hasta las 9.000 revoluciones por minuto, si no fuese por una aerodinámica muy trabajada este coche podría emprender el vuelo.

Conducir un coche que acelera de 0 a 100 km/h en 3,4 segundos y alcanza una velocidad punta de 318 km/h es toda una experiencia sensorial. Es fácil creerse piloto cuando uno está al volante de semejante máquina, un coche que en parte se ha pensado para esos clientes de la marca que acostumbran a acudir a circuitos a quemar adrenalina y mejorar sus técnicas de conducción.

El sonido del motor al subir de vueltas es adictivo. Al tratarse de un bloque atmosférico emite una melodía gloriosa por las salidas de escape situadas en posición central que es capaz de erizar el vello de cualquiera que lo escuche, y más si pulsas el botón situado en la consola central que hace que la intensidad del sonido suba unos cuantos decibelios, algo solo recomendable cuando no hay casas cerca.

La velocidad que alcanza es tan espectacular como su capacidad de paso por curva. Uno de sus secretos está en el eje trasero, que gira ligeramente en sentido opuesto al ángulo de las ruedas delanteras para que las curvas se tracen con suma facilidad. 

BIPLAZA CON BAQUETS

Para sujetar bien a los dos pasajeros que pueden ir en su interior (es un biplaza, ya que se han sacrificado los asientos posteriores para ahorrar peso), en la parte delantera se han colocado dos asientos tipo baquet, con estructura de fibra de carbono, que aseguran que por muy rápido que entres en la curva no te moverás de tu posición.

Por si todo esto fuese poco, sin sobrecoste se puede solicitar el kit ClubSport, que incluye las barras antivuelco y los cinturones tipo arnés de cinco puntos, con los que es imposible moverse del sitio. ¿No decíamos al principio que era un coche de competición para circular en carretera?

Sin duda, se trata de uno de esos coches en los que destaca la mano del departamento de competición de Porsche, que ha puesto en él su vasta experiencia en el mundo de las carreras.

Evidentemente no es un coche al alcance de cualquiera. Es uno de esos modelos de Porsche que será recordado como uno de los mejores 911 de la historia, de ahí que su precio para el mercado español sea de 175.437 euros, acorde a su caché. Porque ser piloto nunca fue un hobby barato.

PORSCHE 911 GT3 RS

Para los que el 911 GT3 no sea suficiente, existe una versión superior que añade a su nombre las siglas RS. ¿De qué se trata? Básicamente es el mismo coche con un motor algo más potente, 520 caballos. También tiene una aerodinámica más desarrollada, como salta a la vista con su gigantesco alerón posterior, y lleva de serie elementos como los frenos carbonocerámicos que resisten mejor a la fatiga. Recientemente demostró sus credenciales marcando un tiempo de vuelta rápida a Nürburgring Nordschleife de 6 minutos y 56 segundos, que le sitúa como uno de los más rápidos de la historia superando incluso al supercoche Porsche 918 Spider.

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