Vespino, Ciao y adiós

Cuando se acercan los 50 años del comienzo de su fabricación, una exposición recordará en Madrid el vehículo que permitió motorizarse a miles de españoles. Fue el equivalente al seiscientos, en versión de dos ruedas. Después de tres décadas se despidió a lo grande, con un goloso pedido de telepizza. pero Piaggio ya había decidido apostar por el modelo Ciao.


Redacción

Treinta años dan para mucho: por ejemplo, para crear y destruir un mito. O tratar de hacerlo. En ese tiempo, el Vespino nació en una fábrica post-autárquica de Madrid, como respuesta a una peculiar legislación patria que obligaba a las motos de 49 c.c. a llevar pedales; se desarrolló en paralelo a los miles de adolescentes que lo disfrutaron, entre otros, y acabó muriendo de éxito: Piaggio, ya sin las trabas arancelarias previas a la entrada de España en la UE, decidió trasplantar las soluciones técnicas del modelo español al Ciao y unificar toda su oferta bajo esa etiqueta. Mientras tanto, los inversores de Derbi apostaban muy fuerte por la Variant en los mercados internacionales y este último modelo se llevó el gato al agua. Hasta que la firma catalana acabó siendo absorbida también por el grupo Piaggio. Cosas del libre mercado.

Pero el abuelo de los actuales escúteres sigue en el recuerdo de muchos ?de hecho en toda España hay grupos de aficionados que se dedican a restaurarlos y a convocar reuniones, como sucede con la Vespa? y la próxima semana celebrará su cincuenta cumpleaños con una exposición. El homenaje, muy cerca de la factoría de San Blas donde se fabricó hasta el 2000, será los días 17 y 18 en un escenario muy adecuado para la ocasión: el centro cultural José Luis López Vázquez. Dos iconos del desarrollismo se darán un gran abrazo en una época en la que las motorizaciones eléctricas están invadiendo el mercado de las motocicletas de menor potencia, donde los crecimientos anuales de ventas rondan ya el 70 %, y en la que los escúteres de 125, catapultados por la normativa que permite conducirlos con el carné de coche, son los reyes de la ciudad.

SIN CARNÉ NI MATRÍCULA

Y fueron precisamente las leyes las que impulsaron el nacimiento del Vespino en 1968, bajo una patente y desarrollo totalmente españolas: la casa matriz, Piaggio, autorizó a su filial Moto Vespa a poner en marcha este modelo de 49 c.c. con chasis monocasco y pedales practicables que se ajustaban a la normativa española para esta potencia de motor. La demanda extranjera no tardó en llegar, aunque Piaggio siempre trató de imponer sus propios modelos. Los Vespino de los sesenta, setenta y ochenta no necesitaban ningún tipo de carné para ponerse a sus mandos, ni de matrícula, solo un económico seguro anual. Luego llegaron nuevas exigencias legales, como el aumento de la edad para conducirlos, lo que también les restó competitividad. En el 2000 Moto Vespa todavía atendió un último gran pedido de Telepizza, para sus repartidores. En años anteriores miles de modelos habían ido a parar a los carteros de Correos y no muchos menos habían llevado a sus jóvenes viajeros hasta las puertas de las discotecas. Hoy en día estas también han echado la verja. Solo queda la nostalgia.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
7 votos
Comentarios

Vespino, Ciao y adiós